lunes, 3 de abril de 2017

CENA/TERTULIA: "EL TIEMPO ¿EXISTE?"


ACTIVIDADES SÁBADO 8 ABRIL

CENA/TERTULIA:  

"EL ETERNO ENIGMA DEL TIEMPO" 

¿NO HA EXISTIDO, NO EXISTE, NI EXISTIRÁ?

¿EL TIEMPO ES UNA CREACIÓN MENTAL?
¿EN EL SUPUESTO DE QUE EL TIEMPO NO EXISTIERA, CAMBIARÍA LA CONCEPCIÓN DE NUESTRA EXISTENCIA? 



NOTA IMPORTANTE:  LA ESENCIA DE LA TERTULIA ESTÁ EN ÉSTE NEWSLETTER, NO EN EL DOCUMENTAL, POR LO QUE SI TENÉIS TIEMPO Y QUERÉIS TENER UN CONOCIMIENTO DEL TEMA, LEED LA SIGUIENTE INFORMACIÓN.

ES MUY DIFÍCIL ENCONTRAR UN DOCUMENTAL QUE INCLUYA TODA LA TEMÁTICA, EN OCASIONES ME HAN COMENTADO QUE EL VÍDEO NO HA ABARCADO TODO EL TEMA, ES POR ESA RAZÓN QUE OS PIDO, QUE QUIEN PUEDA, LEA.



Nuestro punto de encuentro para éste Sábado 8 de Abril a las 20:00 horas, será en el RESTAURANTE PIZZERIA GINOS de  BARCELONAhttp://www.ginos.es/, sito en la  céntrica Ronda Universidad, nº 27, esquina con Balmes y Rambla de Catalunya, y a muy pocos metros de la Plaza de Catalunya. Es un local confortable donde podremos tertuliar con tranquilidad, realizar una conferencia, y disfrutar de buena cena.
Importante: 


Cuando entréis en el restaurante habréis de bajar unas escaleras, allí encontraréis la sala comedor para grupos.


Vamos a estar en un salón privado donde estaremos libres de ruidos ambientales. 


A las 20:00 horas iniciaremos pase del documental  - -"EL ETERNO ENIGMA DEL TIEMPO" -   ¿NO HA EXISTIDO, NO EXISTE, NI EXISTIRÁ? ¿EL TIEMPO ES UNA CREACIÓN MENTAL?  ¿EN EL SUPUESTO DE QUE EL TIEMPO NO EXISTIERA, CAMBIARÍA LA CONCEPCIÓN DE NUESTRA EXISTENCIA?.     Se ruega puntualidad. Tras visualizar dicho documental, realizaremos un DOCUFORUM relacionado con éste tema.

Sobre las 22 horas cenaremos.

Para los más marchosos, después de cenar iremos a tomar unos refrescos para seguir con la velada en un ambiente más distendido.


Ruego confirmar asistencia para efectuar reserva de comensales. Para reservar llamad al móvil 654113551,  Montse Guardia.

A las 20 horas iniciaremos pase de documental

"EL ETERNO ENIGMA DEL TIEMPO" 
¿NO HA EXISTIDO, NI EXISTE, NI EXISTIRÁ?
¿EL TIEMPO ES UNA CREACIÓN MENTAL? 

¿EN EL SUPUESTO DE QUE NO EXISTIERA EL TIEMPO, CAMBIARÍA LA CONCEPCIÓN DE NUESTRA EXISTENCIA?


 Se ruega puntualidad



Una de las conclusiones que emergen de la teoría de la relatividad de Einstein es que el tiempo es, evidentemente, relativo: depende de la velocidad a la que se mueve en el espacio un observador, por lo cual se considera que es parte de un compuesto llamado tiempo-espacio. Aquí Einstein ya había esbozado algo que recientemente está siendo formulado abiertamente diciendo que es la mente la que crea el tiempo. El tiempo no existe independientemente de la percepción.

Para los seres humanos, el tiempo se mueve en una única dirección que va desde la anticipación a la experiencia y a la memoria. Aparentemente el tiempo progresa linealmente del pasado hacia el futuro, dejando consecuencias tangibles. Esto convencionalmente parece algo innegable, sin embargo, desde la perspectiva de la física, estos tres tiempos son en realidad lo mismo. En términos científicos, las leyes de la física son temporalmente reversibles, lo que significa que los mismos efectos ocurren no obstante si el tiempo corre hacia adelante o hacia atrás.

Algunos físicos explican la dirección de la flecha del tiempo como una propiedad emergente de la interacción de partículas a nivel cuántico. Esto quiere decir, en cierto punto, que cuando empiezan a interactuar con objetos más grandes, las extrañas propiedades del mundo cuántico pierden coherencia y disminuyen las probabilidades de que puedan existir en dos lugares al mismo tiempo (superposición) y cosas por el estilo (como la spooky action at a distance del entrelazamiento cuántico). Es en este punto, al disolverse el extraño comportamiento de las partículas subatómicas, en el que el tiempo emerge como una característica matemática considerable del universo. Esto es explicado por la física a través de la ecuación Wheeler-DeWitt. La ecuación sostiene que la gravedad obliga a las partículas subatómicas a comportarse de manera clásica, por así decirlo, permitiendo que emerja el universo sólido, predecible y linear que observamos.

En una nueva teoría publicada en la misma revista en la que Einstein publicó sus artículos sobre la relatividad general, Robert Lanza, director de Astellas Global Regenerative Medicine y Dmitry Podolsky, de la Universidad de Harvard, pusieron a prueba la ecuación Wheeler-DeWitt. Sus resultados muestran que los efectos de la gravedad entran en acción demasiado tarde para romper la coherencia de las propiedades cuánticas, lo cual pone seriamente en duda que la gravedad sea responsable de la dirección universal de la flecha del tiempo.

"Nuestro trabajo muestra que el tiempo no existe como algo que esté allá afuera corriendo del pasado al futuro, sino que es una propiedad emergente que depende de la habilidad del observador de preservar información de los eventos experimentados", dice Lanza, quien es autor también de la teoría del biocentrismo, la cual sugiere que el espacio y el tiempo son constructos de nuestros sentidos biológicamente limitados. Y afirma de manera categórica "de hecho el observador crea el tiempo".

Esta afirmación no es tan radical como podría parecerle a algunos, en realidad es algo que han señalado numerosos filósofos desde hace siglos y que se encuentra en las tradiciones místicas de diversas religiones. Consideremos algunas proposiciones filosóficas sobre la existencia del tiempo solamente como una creación de la mente  o, mejor dicho, como un constructo relativo a la mente. Podemos hablar de un continuum espacio-tiempo-mente.


TIEMPO Y MENTE EN EL HERMETISMO

El alquimista, egiptólogo y filósofo neopitagórico René A. Schwaller de Lubicz, considera que todo el universo no es más que lo que llama el evento cósmico, la creación misma que es igual a la eternidad, la cual percibimos desde la multiplicidad y la separación como una serie de eventos concatenados (como tiempo) siendo todo un único momento, el cual llama el paso del Uno al Dos. "La Génesis nos aparece a nosotros como tiempo", dice Schwaller. En otras palabras si nuestra percepción no estuviera condicionada por la división sujeto-objeto, percibiríamos la totalidad del universo dándose a luz (y aniquilándose) a sí misma todo el tiempo.

En el presente todo se entremezcla, incluyendo todos los instantes del génesis de todas las cosas. Este presente es una dimensión inobjetificable que contiene todos los volúmenes. Desde la perspectiva del espacio, es la necesidad la que provoca que las cosas existan bajo ciertas condiciones; es también, en el sentido del tiempo, la posibilidad inmanente en cada objeto cada instante. Así, la Creación es constante en el esoterismo, pero para el exoterismo está ubicada "En el principio...".

El filósofo Manly P. Hall dijo en una de sus lecturas que "el tiempo nace de la mente observando el espacio ("Time is born from Mind looking at Space"). Esto parece ser una glosa de la filosofía hermética y neoplatónica, donde el nous es la difusión del espacio y por lo tanto el tiempo es la actividad autorreflexiva de la mente, creatividad espontánea que se va reificando como una sucesión de objetos separados, al perder la noción de la unidad indivisible por el oscurecimiento de la conciencia empañada por la ilusión de la materia. Asimismo, este es el mismo instante de la creación, según relata el Poimandres, el hombre primordial, que es sólo arquetipo, que se mira a sí mismo en el espejo del espacio y detona la trama de la caída por las esferas y el posterior ascenso o retorno a la fuente, todo como una gran ilusión, espejismo, narcisismo redivivo. En el Timeo, Platón sugiere que el espacio y la mente están entrelazadas y forman de su relación el tiempo:

Ya que si no hubiéramos visto las estrellas, el Sol y el cielo, ninguna de las palabras con las que hemos descrito el universo habrían sido dichas. La visión del día y la noche, los meses y las revoluciones de los años, han creado el número, y nos han dado un concepto del tiempo y el poder de investigar la naturaleza del universo; y de esta fuente hemos derivado la filosofía...


TIEMPO Y MENTE EN LA PSICOLOGÍA DE JUNG

La idea expresada aquí de una relatividad espacio-tiempo-mente fue concebida por Jung en su libro Sincronicidad, donde plantea que fenómenos como la astrología o la telepatía podrían explicarse no tanto como un fenómeno de energía sutil sino a través del concepto del Unus Mundi, la unidad de la mente y el espacio-tiempo.

Como he dicho, es imposible, con nuestros recursos actuales, explicar la percepción extrasensorial, o el hecho de la coincidencia significativa, como un fenómeno de energía. Esto termina con la explicación causal también, ya que un “efecto” no puede entenderse sino como un fenómeno de energía. Así que no puede ser una cuestión de causa y efecto, sino de caer conjuntamente en el tiempo, un tipo de simultaneidad… considero que la sincronicidad es una relatividad del tiempo y el espacio psíquicamente condicionada.


TIEMPO Y MENTE EN EL VEDANTA

Una mirada detallada a la palabra sánscrita māyā, nos puede hacer comprender esta relación, que hace eco de la interdependencia entre el observador y lo observado, que forma parte de la epistemología de la física cuántica. Es en la medición donde el tiempo surge y no sin ella. La palabra māyā curiosamente tiene una riqueza etimológica que la relaciona tanto con medición, materia y magia o ilusión. Dice Ananda Coomaraswamy que māyā es:

La medición maternal y significa esencialmente la manifestación de un mundo de apariencias, cuantitativo y en cierto sentido "material", por el cual podemos estar hechizados o iluminados en la medida de nuestra propia madurez. Así, la medición es la madre de la materia: el nacimiento del mundo aparente de las cosas separadas que se extienden en el espacio y en el tiempo.

Podemos pensar en māyā como la ilusión del tiempo. Esta ilusión puede percibirse como el mundo del samsara, del sufrimiento que genera la separación, la muerte, la vejez, la enfermedad, como en la mitología griega, como Cronos, la cruel divinidad que devora a todos sus hijos. O puede ser entendida como un espectáculo mágico insustancial, un sueño que tiene la posibilidad de hacerse lúcido y despertar al goce estético, la potencialidad infinita de la mente de manifestarse como cualquier cosa siempre. Este último aspecto se encuentra entre el tantrismo, especialmente es defendido por el shivaísmo tántrico, donde Māyā, es el nombre de uno de los tattvas (aspectos o principios de la divinidad que se manifiesta como el mundo) y uno de los shaktis o poderes de esta divinidad que es conciencia absoluta no dual. Así, toda la ilusión del tiempo es pura delicia. Podemos pensar en Māyā en su aspecto de diosa, la diosa con la que se recubre la conciencia absoluta que es sólo luz, así manifestándose miríficamente en un juego de seducción y reconocimiento como una aventura erótica del tamaño del universo.


TIEMPO Y MENTE EN EL BUDISMO

En su libro A Cascading Waterfall of Nectar, el gran maestro del budismo vajrayana, Thinley Norbu Rinpoche cita uno de los tantras de su tradición nyingma:

La conciencia de la mente se despliega como el tiempo.

La conciencia es el aspecto condicionado de la mente para el budismo, y esta existencia de la mente bajo las causas y las condiciones es lo que forma el tiempo. Sigue Norbu Rinpoche:

El tiempo puede ocurrir como un instante o muchos eones, pero que el tiempo sea corto o sea largo depende de los hábitos de un ser. Aunque se habla de un tiempo exacto, el tiempo exacto no existe. El tiempo depende siempre de los hábitos de percepción de tiempo de los seres, incluyendo los consensos sobre qué ocurrió antes o qué ocurrirá después. La historia es creada a partir de lo que es acordado por la mayoría de las personas de un cierto lugar y contexto en común, pero en realidad no existe un tiempo que pueda ser fijado... El tiempo no existe, es sólo conceptual.

El budismo, sin un dios creador, es la religión de la mente, aunque es muy cauto de no deificar y reificar a la mente. Sin embargo, no existe nada que no sea más que el juego insustancial de la mente. En el tiempo todas las construcciones son castillos de arena –incluyendo los soles y las galaxias–, impermanentes y sin existencia inherente, ya que se originan de manera interdependiente, y son sólo relativas, no se puede decir que existen más que como apariciones momentáneas en el flujo de la conciencia. O siguiendo las metáforas clásicas del budismo mahayana, en este caso expresadas por Longchenpa:

Todos los múltiples fenómenos, aunque surjan, naturalmente no existen sustancialmente.
No hay tal cosa; no hay naturaleza material permanente.

Justo como el agua de un espejismo, un sueño, un eco, una emanación mágica, el reflejo de una forma, una ciudad de ghandarvas, y las ilusiones de los ojos.

Sólo aparece. Pero al aparecer, no tiene ninguna base, no hay ninguna sustancia... [...] Las cosas surgen, pero no existen materialmente.
De la misma forma que cualquier cosa que es soñada, es sólo un emanación del sueño y realmente no existe, todas las cosas son sólo el éxtasis de la mente que se sabe a sí misma...


TIEMPO Y MENTE EN LA HISTORIA DE LA CIENCIA


El historiador de la ciencia James Gleick escribe en su libro Time Travel: A History:

"Meras sombras", dijo Minkowski [el maestro de Einstein]. Eso no era sólo poesía. Lo dijo casi de manera literal. Nuestra realidad perceptual es una proyección, como las sombras proyectadas por el fuego en la cueva de Platón. Si el mundo (el mundo absoluto) es un continuum en cuatro dimensiones, entonces todo lo que percibimos en cualquier dado instante es una rebanada de la totalidad. Nuestro sentido de tiempo: una ilusión. Nada pasa; nada cambia. El universo (el universo real, oculto a nuestra vista fragmentaria) comprende la totalidad de estas intemporales y eternas líneas de mundo.


CONCLUSIÓN

Como tema en común encontramos la noción de que el tiempo surge solamente en relación al acto de observación. Esto es algo que se ha antropomorfizado con la idea de historias de creación en las que ésta surge de la mirada, del deseo del creador (o de la causa) de contemplarse a sí mismo o de disfrutar de la potencialidad infinita de su propia creatividad, es decir la Mente que se despliega como energía y materia. La ecuación  de la mente y el espacio, que según el budismo son una unidad indivisible, produce como una de sus posibilidades el tiempo, el orden, y su procesión de mundos, que desde la perspectiva absoluta ni siquiera existen. 

Por otro lado, desde la perspectiva teísta esotérica, podemos sugerir que el tiempo nace como la autopercepción de la unidad absoluta, que para conocerse a sí misma debe multiplicarse, hacerse un otro y de aquí la cadena de apariciones y sucesiones de la unidad absoluta haciéndose conocida a través de la diversidad, es decir a través de las relaciones. El Ser, dice Schwaller de Lubicz, se manifiesta sólo a través de las relaciones. Y las cosas que vemos, como el tiempo, son los "accidentes que existen en relación al orden absoluto de la luz sin sombra que es la autocontemplación de la causa". 

"La creación es constante y no tiene duración en sí misma. Es sólo cuando la luz se divide en sí misma que la procreación o la duración comienza". Y esta "escisión es una 'autocontemplación' que crea el ego" y el orden del universo como una especie de fractal holográfico o imagen que contiene en todas sus partes la totalidad. Este es el divino ilusionismo del tiempo, que nos aparece como una película, con imágenes en movimiento, cambiando, cuando hay un único fotograma: la eternidad.



DOCUFORUM

https://www.youtube.com/watch?v=U2s__2Op0Tw




Se proyectará otro vídeo, éste no es el que veremos en la tertulia

Tras visualizar el documental se abrirá el debate, planteándose todas las opiniones o interrogantes que surjan sobre el tema en cuestión.


Cómo llegar a RESTAURANTE-PIZZERIA GINOS BARCELONA:




Sito en la  céntrica Ronda Universidad, nº 27, esquina con Balmes y Rambla de Catalunya, y a muy pocos metros de la Plaza de Catalunya en pleno corazón de la ciudad, tenéis 4 líneas de metros, e infinidad de líneas de autobuses.

También en la misma acera, para los que vengáis de cercanías, tenéis la RENFE.

Mejor ubicación imposible!!.


¡!Os esperamos!!


Móvil para confirmar asistencia o para cualquier consulta: 654113551

Montse Guardia.





GRUP PSICOGNOSIS SINGLES –GPS-

martes, 28 de marzo de 2017

CENA/TERTULIA: "SERENDIPIA" LA CASUALIDAD ¿EXISTE?



ACTIVIDADES SÁBADO 1 ABRIL

CENA/TERTULIA:  

"SERENDIPIA" 

¿EXISTE LA CASUALIDAD O ES EL DESTINO?

¿TODO PASA POR ALGO?

¿SINCRONICIDAD, AZAR, DESTINO?



NOTA IMPORTANTE:  LA ESENCIA DE LA TERTULIA ESTÁ EN ÉSTE NEWSLETTER, NO EN EL DOCUMENTAL, POR LO QUE SI TENÉIS TIEMPO Y QUERÉIS TENER UN CONOCIMIENTO DEL TEMA, LEED LA SIGUIENTE INFORMACIÓN.

ES MUY DIFÍCIL ENCONTRAR UN DOCUMENTAL QUE INCLUYA TODA LA TEMÁTICA, EN OCASIONES ME HAN COMENTADO QUE EL VÍDEO NO HA ABARCADO TODO EL TEMA, ES POR ESA RAZÓN QUE OS PIDO, QUE QUIEN PUEDA, LEA.



Nuestro punto de encuentro para éste Sábado 1 de Abril a las 20:00 horas, será en el RESTAURANTE PIZZERIA GINOS de  BARCELONAhttp://www.ginos.es/, sito en la  céntrica Ronda Universidad, nº 27, esquina con Balmes y Rambla de Catalunya, y a muy pocos metros de la Plaza de Catalunya. Es un local confortable donde podremos tertuliar con tranquilidad, realizar una conferencia, y disfrutar de buena cena.
Importante: 


Cuando entréis en el restaurante habréis de bajar unas escaleras, allí encontraréis la sala comedor para grupos.


Vamos a estar en un salón privado donde estaremos libres de ruidos ambientales. 


A las 20:00 horas iniciaremos pase del documental  - -"SERENDIPIA" -   ¿EXISTE LA CASUALIDAD, O ES EL DESTINO? ¿TODO PASA POR ALGO? ¿SINCRONICIDAD, AZAR, DESTINO?     Se ruega puntualidad. Tras visualizar dicho documental, realizaremos un DOCUFORUM relacionado con éste tema.

Sobre las 22 horas cenaremos.

Para los más marchosos, después de cenar iremos a tomar unos refrescos para seguir con la velada en un ambiente más distendido.


Ruego confirmar asistencia para efectuar reserva de comensales. Para reservar llamad al móvil 654113551,  Montse Guardia.

A las 20 horas iniciaremos pase de documental

"SERENDIPIA" 
¿EXISTE LA CASUALIDAD, O ES EL DESTINO?
¿TODO PASA POR ALGO? 

¿SINCRONICIDAD, AZAR, DESTINO?


 Se ruega puntualidad




Serendipity= Del inglés. Acto de descubrir algo por casualidad.

Serendipia= Neologismo derivado. Hallazgo afortunado e inesperado que se produce cuando se está buscando otra cosa distinta. Se puede denominar así también a la casualidad, coincidencia o accidente.

En la historia de la ciencia se afirma que son frecuentes las serendipias. Por ejemplo, Albert Einstein reconoce esta cualidad en algunos de sus hallazgos.

En 1922, Alexander Fleming estaba analizando un cultivo de bacterias, cuando se le contaminó con un hongo. Ese episodio dio origen al descubrimiento de la penicilina; Isaac Newton descansaba bajo un árbol de la Universidad de Cambridge cuando le cayó cierta manzana… Julio Verne se dejaba llevar por la imaginación años antes de que todas las fantasías de sus novelas se hicieran reales…

Pero ¿son estos y otros acontecimientos de nuestras vidas, meras casualidades o existe algo más?  ¿Son ciertas coincidencias increíbles de las que nos ocurren a lo largo del camino, solo accidentales o todo pasa por algo?

Uno de los aspectos más enigmáticos y cautivadores del universo en el que vivimos es la sincronicidad. A todos nos ha pasado en alguna ocasión una coincidencia tan improbable que nos resulta ominosa, mágica, epifánica o perturbadora. Conexiones entre sucesos, personas e información que trascienden la realidad convencional: como si las cosas tuvieran hilos invisibles que sólo por momentos  —en estados de conciencia elevados o por una misteriosa alineación— podemos vislumbrar.

Aunque el concepto de sincronicidad existe al menos desde el tiempo de los Vedas, fue el psicólogo suizo Carl Jung quien acuñó el término e inició el estudio de este fenómeno de manera rigurosa, si no científica: la dificultad de abordar la sincronicidad desde una metodología solamente científica yace en que los eventos que se concatenan lo hacen sin tener una causa, al menos no una causa que podamos encontrar dentro de los límites de la física clásica y de un universo mécanico. Consciente de la vastedad y elusividad del principio de la sincronicidad, Jung ensayó diversas definiciones a manera de un acercamiento teórico. Empezando desde lo más general y sintético podemos decir con Jung que la sincronicidad es "la ocurrencia temporal coincidente de eventos acausales", que es un "principio de conexión acausal", una "coincidencia significativa" o que es un "paralelismo acausal".


Pero la sincronicidad para Jung va mucho más allá de estas someras descripciones. Toca y se entronca con los campos más profundos de la mente humana, siendo en muchos casos una manifestación externa del inconsciente colectivo, a veces materializada a través de símbolos. Jung creía que las "coincidencias" no solo estaban gobernadas por el azar —siendo que su probabilidad de suceder era tan poca que podrían considerarse estadísticamente significativas— sino por una dinámica más profunda. Coincide en esto con el texto gnóstico del Kybalion, que dice: "Azar no es más que el nombre que se da a una ley desconocida; hay muchos planos de causación". Y para ampliar la madeja de posibles conexiones, recordemos que Don Juan le dice a Carlos Castaneda, como si fuera un experto jugador de póquer de realidades alternas, que la suerte es una forma de poder.


Al igual que su concepto de los arquetipos, Jung, lo mismo que el físico Wolfgang Pauli, pensaba que la sincronicidad era una expresión de lo que llamaba “unus mundus”, una realidad unificada subyacente de la cual todo lo que vemos emerge y a la cual todo regresa. Este unus mundus es similar a la teoría de la mecánica cuántica de David Bohm expuesta en La Totalidad y el Orden Implicado, en la que se postula la existencia de una especie de mar universal de energía infinita del cual se desdobla —o se explica— el mundo material fenoménico que percibimos, el cual apenas es una ondulación en la superficie de lo inconmensurable. 

Para Carl G. Jung la improbable pero significativa coincidencia de una sincronicidad era posible por el hecho de que tanto el observador como el evento observado a fin de cuentas brotan de una misma fuente, del unus mundus. Es decir, la conexión acausal, a distancia, sin la aparente acción de una fuerza física (conocida) sería posible porque en profundidad todos los eventos y todos los sujetos que perciben un evento no son más que la misma cosa. El uno es el otro: es el mismo. "We are like islands in the sea, separate on the surface but connected in the deep", dijo à propos William James. Es como si todo lo que ocurriera en el universo en realidad ocurriera dentro de una sola mente, que por momentos y siempre en la superficie, padece una esquizofrenia omnipotente. Pero más allá de sugerir esta idea un tanto trillada de la unidad subyacente, del todo en cada parte, del holograma que se proyecta en el mundo, en fractales, investiguemos la sincronicidad y deshebremos el misterio de la coincidencias.


Cables de un Universo Paralelo /¿Qué hay detrás de una coincidencia?


Después de esta breve introducción al fascinante mundo de la sincronicidad, entremos en materia. Aquí lo interesante son las sincronicidades, las experiencias, lo que se vive y mistifica.  Estoy seguro de que todas las personas que están leyendo este texto sobre la sincronicidad —el cual pretende ser un espejo— han sentido el asombro medular de descubrir que una coincidencia en sus vidas tiene un significado oculto. Es decir, que más allá de lo inefable y extraño que puede ser que yo me haya encontrado en la calle a una persona que no había visto hace años justo después de haber soñado con ella la noche anterior, o de que por alguna razón decido abrir un libro y en esa página "azarosa" me encuentro con la palabra extacta que  antes ya flotaba en mi mente, o tal vez estoy considerando viajar y salgo a la calle y veo las placas de un coche que dicen LSD, estas co-ocurrencias nos están diciendo algo, el universo o nosotros mismos estamos queriendo comunicar algo, algo que va más allá de la trivialidad cotidiana en la cual generalmente nos movemos. Veamos algunos ejemplos.

En su ensayo Synchronicity (1952) Carl G Jung relata un evento sincrónico  que ha pasado a ser un referente:

“Una joven paciente soñó, en un momento decisivo de su tratamiento, que le regalaban un escarabajo de oro. Mientras ella me contaba el sueño yo estaba sentado de espaldas a la ventana cerrada. De repente, oí detrás de mí un ruido como si algo golpeara suavemente la ventana. Me di media vuelta y vi fuera un insecto volador que chocaba contra la ventana. Abrí la ventana y capture a la criatura mientras volaba hacia el interior de la habitación. Era la analogía más próxima a un escarabajo de oro que pueda darse en nuestras latitudes, a saber, un escarabeido (crisomélido), la Cetonia aurata, la «cetonia común», que al parecer, en contra de sus costumbres habituales, se vio en la necesidad de entrar en una habitación oscura precisamente en ese momento. Tengo que decir que no me había ocurrido nada semejante ni antes ni después de aquello, y que el sueño de aquella paciente sigue siendo un caso único en mi experiencia”.

Jung interpretó que la aparición material de un escarabajo onírico tenía un contenido simbólico altamente significativo para el presente de su paciente. El escarabajo es un símbolo egipcio del renacimiento —algo que la psique dentro de un proceso de sanación o de alquimia necesita experimentar: morir para renacer en su sí mismo; los símbolos son el lenguaje de los sueños. Esta afirmación en la realidad "objetiva" de la imaginación subjetiva nos sugiere que la sincronicidad podría actuar como un vaso comunicante entre el mundo de la vigilia y el mundo de los sueños, erradicando, al menos parcialmente, la brecha supuestamente insalvable entre estos mundos.

Según Braud y Anderson, la sincronicidad es  "una coincidencia significativa entre un estado interno, usualmente de necesidad, y un evento externo inexplicable que corresponde a/o responde la necesidad".

Siguiendo este tren de ideas podemos hablar de algo como un "dreamwake continuum", similar a Alcheringa, el "Tiempo del Sueño" de los aborígenes australianos, en el que se disuelven las fronteras entre lo que soñamos y vivimos, es más, lo que hacemos soñando se filtra a la realidad y se convierte en lo que vivimos —posiblemente las ideas platónicas y los arquetipos que gobiernan el mundo en la psicología jungiana se proyecten a nuestra realidad desde estos espacios astrales de ensueño. El mismo Jung percibió esta analogía creativa en la sincronicidad: "La sincronicidad en sentido estricto solo es un caso especial de un orden general acausal que da lugar a actos de creación en el tiempo". De manera más poética, Octavio Paz había dicho: "Hay que dormir con los ojos abiertos /hay que soñar con las manos/soñemos sueños activos de río/buscando su cauce/sueños de sol soñando sus mundos".  Una disciplina etérea probablemente rendirá frutos: las imágenes que generamos en el fuero interno —con el fuego interno— se podrán volver vibrantes edificios para experimentar los deseos narrativos más profundos de nuestro espíritu.

Regresando a las experiencias puntuales de sincronicidad —y es inevitable tomar excursiones momentáneas para conectar diversos aspectos, cauces no lineales que confluyen simultáneamente tejiendo un mandala más complejo— recordemos que Jung escribió que el caso del escarabajo dorado fue el más sobresaliente ejemplo de sincronicidad que vivió. Tal vez esto sea cierto pero quizás haya una sincronicidad entrelazada a Jung aún más sorprendente. En el marco del 40° aniversario de la muerte de Carl Gustav Jung, la Dra. Irene Gad contó la siguiente anécdota sincromística:

“La tarde en que Jung murió, una gran tormenta eléctrica estalló sobre su casa en Künsnach, como si la naturaleza misma se hubiera movilizado a reconocer el evento. Y casi justo en el momento en el que murió, un relámpago atronó su árbol favorito en el jardín. Algunos años después Laurens van der Post estaba haciendo una película sobre la vida de Jung. La última secuencia iba a a ser filmada en la casa de Jung”.

Laurens van der Post continúa:

Cuando llegó el momento de hablar directamente a la cámara de la muerte de Jung y  empecé a describir cómo un rayo demolió su árbol favorito, otro rayo cayó en el jardín. El relámpago sonó tan fuerte que me produjo un sobresalto. Y hasta la fecha, el sobresalto, el relámpago y el impedimento de habla que me provocó pueden ser vistos en la película, así como el rayo aparece en la pantalla sobre el lago atormentado y los árboles agitados por el vendaval.

El relámpago, se sabe, es el símbolo de la divinidad suprema en diferentes culturas y  evoca una especie de muerte luminosa. El árbol evidentemente es el símbolo más común de la vida. Jung se habría servido un festín simbólico para analizar esta, su última sincronicidad. De cualquier forma parece una tributo merecido del universo —un broche de oro Ouroboros— que el padre de la sincronicidad haya dejado el mundo con una sincronicidad tan especial. Un sí celestial,  una caravana cósmica o un dios que le cierra el ojo. Y a la vez el rayo en el cielo como un eterno signo de interrogación, de un enigma que pese a tener un momento de desnuda claridad, sigue ahí.


SINCRONUMEROLOGÍA


Los númenes de la sincronicidad, esos geniecillos de las manecillas de la realidad, también habitan en los números. Uno de los casos más comunes en la actualidad es el fenómeno del 11:11. Cientos de miles de personas, acaso por la sugestión mental del New Age o por un código planetario en aras de activarse,  reportan tener momentos epifánicos constantemente detectando esta hora. "Sí, la sincronicidad. Estás codificando tu propia vibración y permitiendo que tu conciencia te recuerde que estás en esa vía,  cuando estás en esa frecuencia. Algunos individuos usan diferentes números en diferentes momentos", dice Bashar. Lo interesante de esto es que el llamado reloj biológico interno parece derramarse, como el tiempo líquido de Dalí, hacia el mundo externo, el cual, entonces, se convierte en nuestro espejo —un espejo como el de Alicia.

La sincronicidad numérica más popular en las dimensiones que frecuentamos en Pijama Surf es la del número 23, la cual ha sido popularizada por Robert Anton Wilson, uno de nuestros escritores favoritos:

Escuché por primera vez sobre el enigma del 23 de William S. Burroughs, autor de  Naked Lunch, Nova Express, etc. Según Burroughs, él había conocido a un tal Capitán Clark, cerca de 1960 en Marruecos, quien había presumido haber navegado 23 años sin accidentarse. Ese mismo día, el barco de Clark tuvo un accidente que mató a todos abordo.  Cuando Burroughs estaba pensando en este crudo ejemplo de la ironía de los dioses, esa tarde, un boletín en la radio anunció el choque de un avión en Florida. El piloto era otro capitán Clark y el vuelo era el 23.

Anton Wilson descubrió que el 23 está estrechamente asociado a Sirio. Los sacerdotes egipcios empezaban sus rituales dedicados a esta estrella (a su vez asociada a una divinidad) el 23 julio, fecha en la que empiezan los días de la canícula. Sirio está en la constelación del Canis Mayor. Anton Wilson encontró múltiples coincidencias relacionadas con Sirio, el número 23 y ciertos fenómenos que ocurrieron en su vida (algunas de las cuales pueden consultarse aquí). Quizás lo más sobresaliente fue el encuentro del libro The Sirius Mystery, en el que Robert KG Temple propone, investigando a la tribu africana de los Dogon y su aparente conocimiento del sistema estelar binario de Sirio sin contar con herramientas tecnológicas que lo hiceran posible, que un contacto entre una civilización proveniente de Sirio y la Tierra ocurrió cerca del años 4500 AC. Algunos años después Anton Wilson, autor del libro Illuminatus! Trilogy, desestimó su creencia temporal de haber recibido comunicación astral y la atribuyó a diversos factores más terrenales. Como parte de su espíritu agnóstico, sin embargo, tampoco la descartó del todo.

Añadiendo un poco a este telar de conexiones, se me ocurre que el número 23 en nuestra época está sobre todo relacionado con Michael Jordan, quien lo usó inmortalmente en el dorso de su jersey. Curiosamente Jordan y sus Chicago Bulls durante años salieron a la cancha en la oscuridad con la canción "Sirius" de Alan Parsons Project. Este track en el disco original está mezclado con el track "Eye in the Sky", el cual remite al Ojo que Todo lo Ve, al Ojo de Horus, que actualmente se asocia con la mítica y un tanto cómica sociedad secreta de los Iluminati, la cual tuvo en Robert Anton Wilson a su máximo crítico.

FUENTE extraída de la web: http://pijamasurf.com/2012/02/sincronicidad-el-significado-de-las-coincidencias-en-un-universo-espejo/



Ampliando información citó otro artículo del periodio del Pais:


No somos marionetas en manos del azar. La vida no es un accidente regido por la suerte ni las coincidencias. Por más que nos cueste creerlo, recogemos lo que sembramos. Veamos la vida como un continuo aprendizaje.

Formamos parte de una sociedad materialista, desencantada del mundo en el que vivimos. Por eso, en general solemos creer que nuestra vida es un accidente regido por la suerte y las coincidencias. Es decir, que no importan nuestras decisiones y nuestras acciones, pues en última instancia las cosas pasan por "casualidad". Esta visión nos convierte en meras marionetas en manos del azar.

En paralelo, muchos individuos nos hemos vuelto "nihilistas". No es que no creamos en nada. Simplemente "negamos cualquier significado o finalidad trascendente de la existencia humana". De ahí que orientemos nuestra vida a saciar nuestro propio interés.

Pero ¿realmente la vida es un accidente que se rige de forma aleatoria? ¿Estamos aquí para trabajar, consumir y divertirnos? ¿Acaso no hay una finalidad más trascendente? Lo irónico es que la existencia de estas creencias limitadoras pone de manifiesto que todo lo que existe tiene un propósito, por más que muchas veces no sepamos descifrarlo. No en vano creer que no tenemos ningún tipo de control sobre nuestra vida refuerza nuestro victimismo. Y pensar que la existencia carece por completo de sentido justifica nuestra tendencia a huir constantemente de nosotros mismos.

"Según la ley de la sincronicidad, lo que nos ocurre, bueno o malo, está ahí para que aprendamos algo acerca de nosotros mismos"

Es decir, que incluso estas creencias no están ahí por casualidad, sino que cumplen la función de evitar que nos enfrentemos a nuestros dos mayores temores: el "miedo a la libertad" y el "miedo al vacío". Mientras sigamos creyendo que nuestra propia vida no depende de nosotros, podremos seguir eludiendo cualquier tipo de responsabilidad. Y mientras sigamos pensando que todo esto no es más que un accidente, podremos seguir marginando cualquier posibilidad de encontrar la respuesta a la pregunta ¿para qué vivimos?


DEL POR QUÉ AL PARA QUÉ


"El caos es el orden que todavía no comprendemos"(Gregory Norris-Cervetto)

Cegados por nuestro egocentrismo, solemos preguntarnos por qué nos pasan las cosas, en lugar de reflexionar acerca de para qué nos han ocurrido. Preguntarnos por qué es completamente inútil. Fomenta que veamos la situación como un problema y nos lleva a adoptar el papel de víctima y sentirnos impotentes.

Por el contrario, preguntarnos para qué nos permite ver esa misma situación como una oportunidad. Y esta percepción lleva a entrenar el músculo de la responsabilidad. Una actitud mucho más eficiente y constructiva. Favorece que empecemos a intuir la oportunidad de aprendizaje subyacente a cualquier experiencia, sea la que sea.

Y esto es precisamente de lo que trata la "física cuántica". En líneas generales, establece que "la realidad es un campo de potenciales posibilidades infinitas". Sin embargo, "solo se materializan aquellas que son contempladas y aceptadas". Es decir, que ahora mismo, en este preciso instante, nuestras circunstancias actuales son el resultado de la manera en la que hemos venido pensando y actuando a lo largo de nuestra vida.

Si hemos venido creyendo que estamos aquí para tener un empleo monótono que nos permita pagar nuestros costes de vida, eso es precisamente lo que habremos cocreado con nuestros pensamientos, decisiones y comportamientos. Por el contrario, si cambiamos nuestra manera de pensar y de actuar, tenemos la opción de modificar el rumbo de nuestra existencia, cosechando otros resultados diferentes. El simple hecho de creer que es posible representa el primer paso.


LA TEORÍA DEL CAOS


"El aleteo de una mariposa puede provocar un 'tsunami' al otro lado del mundo" (proverbio chino)

Lo mismo nos sugiere "la teoría del caos". Por medio de complicados e ingeniosos cálculos matemáticos "permite deducir el orden subyacente que ocultan fenómenos aparentemente aleatorios". Dentro de estas investigaciones, destaca "el efecto mariposa". Para comprenderlo, un ejemplo: imaginemos que un chico se va un año fuera de su ciudad para estudiar un máster en el extranjero. Y que al regresar a casa entra a trabajar de becario en una empresa. Allí aparece una nueva becaria, a quien sientan a su lado. Nada más verse, los dos jóvenes se enamoran. Y seis años más tarde se casan, forman una familia y viven juntos para siempre.

En este ejemplo, "el efecto mariposa" estudiaría la red causal de acontecimientos que hicieron posible que el chico coincidiera con la chica en un lugar físico determinado en un momento psicológico oportuno.

Al observar su historia detenidamente, comprobamos que el joven decidió estudiar un máster a raíz de la separación con su exnovia, a quien conoció años atrás en una discoteca. Remontándonos a esa noche de fiesta, destaca que el chico decidió salir con sus amigos tras perder una apuesta. Es decir, si no hubiera perdido la apuesta no habría ido a aquella discoteca y, en consecuencia, no habría conocido a su exnovia. Y si esta no lo hubiera dejado, no habría estudiado el máster, que es lo que le permitió entrar a trabajar de becario. Y fue precisamente este empleo el que le posibilitó conocer y enamorarse de la mujer con la que pasaría el resto de su vida. Perder una simple apuesta le llevó a ganar un amor eterno.


LA LEY DE LA SINCRONICIDAD


"Lo que no hacemos consciente se manifiesta en nuestra vida como destino" (Carl Jung)

Nuestra existencia no está gobernada por la suerte ni el azar, sino por "la ley de la sincronicidad". Esta determina que "todo lo que ocurre tiene un propósito". Pero como todo lo verdaderamente importante, no podemos verlo con los ojos ni entenderlo con la mente. Esta invisible red de conexiones tan solo puede intuirse y comprenderse con el corazón.

La ley de la sincronicidad significa que "aunque a veces nos ocurren cosas que aparentemente no tienen nada que ver con las decisiones y las acciones que hemos tomamos en nuestro día a día, estas cosas están ahí para que aprendamos algo acerca de nosotros mismos, de nuestra manera de disfrutar la vida".

De ahí que mientras sigamos resistiéndonos a ver la vida como un aprendizaje, seguiremos sufriendo por no aceptar las circunstancias que hemos cocreado con nuestros pensamientos, decisiones y acciones. No existen las coincidencias. Tan solo la ilusión de que existen las coincidencias. De hecho, "la ley de la sincronicidad" también ha descubierto que "nuestro sistema de creencias y, por ende, nuestra manera de pensar determinan en última instancia no solo nuestra identidad, sino también nuestras circunstancias".

Por ejemplo, que si somos personas inseguras y miedosas, atraeremos a nuestra vida situaciones inciertas que nos permitan entrenar los músculos de la confianza y la valentía. Así, los sucesos externos que forman parte de nuestra existencia suelen ser un reflejo de nuestros procesos emocionales internos. De ahí la importancia de conocernos a nosotros mismos.


LA LEY DEL KARMA



"Cada uno recoge lo que siembra"(Buda)

Si bien la "física cuántica", "la teoría del caos", el "efecto mariposa" y "la teoría de la sincronicidad" son descubrimientos científicos llevados a cabo en Occidente a lo largo del siglo XX, lo cierto es que no tienen nada de nuevo. En Oriente se llegó a esta misma conclusión alrededor del siglo V antes de Cristo. Según los historiadores, por aquel entonces se popularizó "la ley del karma", también conocida como "la ley de causa y efecto".

La ley del karma afirma, en esencia, que "todo lo que pensamos, decimos y hacemos tiene consecuencias". De ahí que en el caso de que cometamos errores, obtengamos resultados de malestar que nos permitan darnos cuenta de que hemos errado, pudiendo así aprender y evolucionar. Y en paralelo, en el caso de que cometamos aciertos, cosechemos efectos de bienestar que nos permitan verificar que estamos viviendo con comprensión, discernimiento y sabiduría.

Esta es la razón por la que los sucesos que componen nuestra existencia no están regidos por la "casualidad", sino por la "causalidad". Según "la ley del karma", cada uno de nosotros "recibe lo que da", lo que elimina toda posibilidad de caer en las garras del inútil y peligroso victimismo.

FUENTE extraída de: http://elpais.com/diario/2011/03/06/eps/1299396413_850215.html autor Borja Vilaseca.
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