domingo, 15 de enero de 2017

CENA/TERTULIA: "APRENDIENDO A SER FELICES"


ACTIVIDADES SÁBADO 21 DE ENERO 

CENA/TERTULIA:  
APRENDIENDO A SER FELICES 
"PSICOLOGÍA POSITIVA UN NUEVO PARADIGMA"
¿CENTRÁNDONOS EN LAS EMOCIONES POSITIVAS PODEMOS SUPERAR LOS CONFLICTOS NO RESUELTOS?
¿LA PSICOLOGÍA DEL FUTURO SE BASARÁ EN LA CONSTATACIÓN DE LA MODIFICACIÓN DE  CONCIENCIA?
Stanislav Grof fundador de la psicología transpersonal


Precio de entrada al documental y tertulia: 3 euros



NOTA IMPORTANTE:  LA ESENCIA DE LA TERTULIA ESTÁ EN ÉSTE NEWSLETTER, NO EN EL DOCUMENTAL, POR LO QUE SI TENÉIS TIEMPO Y QUERÉIS TENER UN CONOCIMIENTO DEL TEMA, LEED LA SIGUIENTE INFORMACIÓN.
ES MUY DIFÍCIL ENCONTRAR UN DOCUMENTAL QUE INCLUYA TODA LA TEMÁTICA, EN OCASIONES ME HAN COMENTADO QUE EL VÍDEO NO HA ABARCADO TODO EL TEMA, ES POR ESA RAZÓN QUE OS PIDO, QUE QUIEN PUEDA, LEA.



Nuestro punto de encuentro para éste Sábado 21 de Enero a las 20:00 horas, será en el RESTAURANTE PIZZERIA GINOS de  BARCELONAhttp://www.ginos.es/, sito en la  céntrica Ronda Universidad, nº 27, esquina con Balmes y Rambla de Catalunya, y a muy pocos metros de la Plaza de Catalunya. Es un local confortable donde podremos tertuliar con tranquilidad, realizar una conferencia, y disfrutar de buena cena.
Importante: 


Cuando entréis en el restaurante habréis de bajar unas escaleras, allí encontraréis la sala comedor para grupos.


Vamos a estar en un salón privado donde estaremos libres de ruidos ambientales. 


A las 20:00 horas iniciaremos pase del documental  - APRENDIENDO A SER FELICES- "PSICOLOGÍA POSITIVA UN NUEVO PARADIGMA" ¿CENTRÁNDONOS EN LAS EMOCIONES POSITIVAS, PODEMOS SUPERAR LOS CONFLICTOS NO RESUELTOS?   Se ruega puntualidad. Tras visualizar dicho documental, realizaremos un DOCUFORUM relacionado con éste tema.

Sobre las 22 horas cenaremos.

Para los más marchosos, después de cenar iremos a tomar unos refrescos para seguir con la velada en un ambiente más distendido.


Ruego confirmar asistencia para efectuar reserva de comensales. Para reservar llamad al móvil 654113551,  Montse Guardia.

A las 20 horas iniciaremos pase de documental

"APRENDIENDO A SER FELICES
"PSICOLOGÍA POSITIVA UN NUEVO PARADIGMA"
¿CENTRÁNDONOS EN LAS EMOCIONES POSITIVAS, PODEMOS RESOLVER LOS CONFLICTOS NOS RESUELTOS? 


 Se ruega puntualidad




¿Quién es Martin Seligman? Es un psicólogo estadounidense, actualmente profesor de esta materia en la universidad de Pensilvania, conocido por sus experimentos sobre la indefensión aprendida (learned helplessness) y su relación con la depresión y también por ser el fundador de la llamada “psicología positiva”.

Si hacemos el ejercicio de preguntar a diferentes personas de todo tipo y condición por el objetivo de la psicología y el papel de aquellos que a ella se dedican, seguramente encontremos una respuesta predominante: tratar y curar los trastornos de la mente.

Ciertamente, durante muchos años la psicología se ha centrado exclusivamente en el estudio de la patología y la debilidad del ser humano, llegando a identificar y casi confundir psicología con psicopatología y psicoterapia. Este fenómeno ha dado lugar a un marco teórico de carácter patogénico que ha sesgado ampliamente el estudio de la mente humana. Así, la focalización exclusiva en lo negativo que ha dominado la psicología durante tanto tiempo, ha llevado a asumir un modelo de la existencia humana que ha olvidado e incluso negado las características positivas del ser humano (Seligman y Csikszentmihalyi, 2000) y que ha contribuido a adoptar una visión pesimista de la naturaleza humana (Gilham y Seligman, 1999). De esta manera, características como la alegría, el optimismo, la creatividad, el humor, la ilusión… han sido ignoradas o explicadas superficialmente.

Las limitaciones de esta focalización en lo negativo comienza ha ser puesta en evidencia en los últimos años y en diferentes trastornos. Así por ejemplo, los trastornos depresivos parecen encontrarse deficientemente explicados desde un modelo basado exclusivamente en emociones negativas. La depresión no es sólo presencia de emociones negativas, sino ausencia de emociones positivas, algo fundamental, por ejemplo, a la hora de elaborar tratamientos. En este sentido, las técnicas y terapias elaboradas para luchar contra la depresión se han centrado tradicionalmente en la eliminación de emociones negativas como la apatía, la tristeza, la indefensión, etc. Sin embargo, investigaciones llevadas a cabo en los últimos años han comenzado a desarrollar estrategias de intervención basadas en la estimulación en el sujeto deprimido de emociones positivas como alegría, ilusión, esperanza, etc.

Gran parte de la investigación y el esfuerzo teórico realizado por los psicólogos en los últimos años ha estado centrada en buscar la manera de prevenir el desarrollo de trastornos en sujetos potencialmente vulnerables (sujetos de riesgo). Sin embargo, no puede obviarse, que aún hoy, la psicología se ha mostrado incapaz de dar solución a esta cuestión. El modelo patogénico adoptado durante tantos años se ha mostrado incapaz de acercarse a la prevención del trastorno mental. Quizá la clave de este fracaso se encuentre en que la prevención siempre ha sido entendida desde los aspectos negativos y se ha centrado en evitar o eliminar las emociones negativas.

De hecho, los mayores progresos en prevención han venido de perspectivas centradas en la construcción sistemática de competencias (Seligman y Csikszentmihalyi, 2000). En este sentido, se ha demostrado que existen fortalezas humanas que actúan como amortiguadoras contra el trastorno mental y parece existir suficiente evidencia empírica para afirmar que determinadas características positivas y fortalezas humanas, como el optimismo, la esperanza, la perseverancia o el valor, entre otras, actúan como barreras contra dichos trastornos.

La perspectiva reduccionista ha convertido a la Psicología en una "ciencia de la victimología" (Seligman y Csikszentmihalyi, 2000). De forma histórica, la psicología ha concebido al ser humano como un sujeto pasivo, que reacciona ante los estímulos del ambiente. El foco de la psicología aplicada se ha centrado en curar el sufrimiento de los individuos y ha habido una explosión en la investigación de los trastornos mentales y los efectos negativos de estímulos estresores. Los profesionales tienen el cometido de tratar los trastornos mentales de los pacientes dentro de un marco patogénico en el que es crucial la reparación del daño. 

Sin embargo, la psicología no es sólo un brazo de la medicina centrado en la enfermedad-salud mental, es mucho más que eso. En los últimos años se han alzado voces que, retomando las ideas de la psicología humanista acerca de la necesidad del estudio de la "parte positiva" de la existencia humana han aportado un sólido soporte empírico y científico a esta parte descuidada de la psicología.

El término "psicología positiva" ha sido desarrollado por Martin Seligman, investigador que, habiendo dedicado gran parte de su carrera al trastorno mental y al desarrollo de conceptos como la indefensión aprendida, ha dado un giro radical en su orientación, elaborando y promoviendo una concepción más positiva de la especie humana.

La psicología positiva tiene como objetivo mejorar la calidad de vida y prevenir la aparición de trastornos mentales y patologías. La concepción actual focalizada en lo patológico se centra en corregir defectos y reparar aquello que ya se ha roto. Por el contrario, la psicología positiva insiste en la construcción de competencias y en la prevención.

Para Seligman, el concepto de psicología positiva no es nuevo en la psicología, ya que antes de la Segunda Guerra Mundial los objetivos principales de la psicología eran tres: curar los trastornos mentales, hacer las vidas de las personas más productivas y plenas e identificar y desarrollar el talento y la inteligencia de las personas. Sin embargo, tras la guerra, diferentes eventos y circunstancias llevaron a la psicología a olvidar dos de esos objetivos y a centrarse exclusivamente en el trastorno mental y el sufrimiento humano (Seligman y Csikszentmihalyi, 2000).

De la misma manera, podemos encontrar claras tendencias positivistas en la corriente humanista de la psicología, floreciente en los años 60 y representada por autores tan reconocidos como Carl Rogers, Abraham Maslow o Erich Fromm. Desgraciadamente, la psicología humanista no se ha visto acompañada de una base empírica sólida y ha dado lugar a una inmensa cantidad de movimientos de autoayuda dudosos y poco fiables (Seligman y Csikszentmihalyi, 2000).

En esta búsqueda de lo mejor del ser humano, de las cosas buenas que hacen que florezca su potencial, la psicología positiva no confía en sueños dorados, utopías, espejismos, fe, ni auto-engaño, sino que adopta el método de la psicología científica, ampliando el campo tradicional de actuación y distanciándose de dudosos métodos de autoayuda o filosofías espirituales que tanto proliferan en nuestros días.

En palabras de Martin Seligman, la psicología positiva surge como un intento de superar la resistente barrera del 65% de éxito que todas las psicoterapias han sido incapaces de sobrepasar hasta hoy. Las técnicas que surgen de la investigación en psicología positiva vienen a apoyar y complementar las ya existentes. Gracias a la investigación teórica en torno a este área, el abanico de la intervención se verá ampliamente enriquecido. En este sentido, la relación de variables como el optimismo, el humor o las emociones positivas en los estados físicos de salud se alza como uno de los puntos clave de la investigación en psicología positiva. A lo largo de los próximos años es de esperar una gran cantidad de resultados empíricos que vayan dando forma a una nueva teoría de la psicología.

La psicología positiva no es… un movimiento filosófico ni espiritual, no pretende promover el crecimiento espiritual ni humano a través de métodos dudosamente establecidos. No es un ejercicio de autoayuda ni un método mágico para alcanzar la felicidad. No pretende ser un abrigo bajo el que arropar creencias y dogmas de fe, ni siquiera un camino a seguir por nadie. La psicología positiva no debe ser confundida en ningún caso con una corriente dogmática que pretende atraer adeptos ni seguidores, y en ningún caso debe ser entendida fuera de un riguroso contexto profesional.



La psicología positiva es… una rama de la psicología que busca comprender, a través de la investigación científica, los procesos que subyacen a las cualidades y emociones positivas del ser humano, durante tanto tiempo ignoradas por la psicología.

El objeto de este interés no es otro que aportar nuevos conocimientos acerca de la psique humana no sólo para ayudar a resolver los problemas de salud mental que adolecen a los individuos, sino también para alcanzar mejor calidad de vida y bienestar, todo ello sin apartarse nunca de la más rigurosa metodología científica propia de toda ciencia de la salud.

La psicología positiva representa un nuevo punto de vista desde el que entender la psicología y la salud mental que viene a complementar y apoyar al ya existente.

RETOS PARA EL FUTURO

La psicología tiene que superar los conceptos centrados en la patología y crear una terminología positiva que complemente las abundantes expresiones negativas tan presentes en la psicología tradicional.

Tiene también que crear nuevos instrumentos de evaluación, centrados en identificar las fortalezas del individuo, para así orientar la prevención y los tratamientos y potenciar el desarrollo personal de las personas.

Y tiene que diseñar programas de intervención y técnicas dirigidas a desarrollar los valiosos recursos que las personas, los grupos y las comunidades sin duda poseen. El impacto de estos desarrollos no sólo tendrá efectos positivos individuales, también tendrá efectos sociales beneficios en un mundo complejo que constantemente plantea nuevos retos para sus habitantes.

A lo largo de este número monográfico se pretende dar una visión general de algunas de las áreas de interés de la psicología positiva, así como un primer acercamiento al desarrollo de instrumentos válidos y fiables con los que trabajar.

EMOCIONES POSITIVAS


La mayoría de los investigadores que se han dedicado a estudiar las emociones se han centrado exclusivamente en las negativas y hasta cierto punto puede resultar lógico si consideramos que emociones como el miedo, la tristeza o la ira son señales de alarma que si se obvian sistemáticamente pueden generar problemas de una magnitud considerable. La tendencia natural a estudiar aquello que amenaza el bienestar del ser humano ha llevado a centrar el interés en aquellas emociones que ayudan a hacer frente a peligros o problemas inminentes.

Además existen otras razones que explican el olvido al que han sido relegadas las emociones positivas en la ciencia. Las emociones positivas, por ejemplo, son más difíciles de estudiar, debido a que comparativamente son menos en cantidad que las negativas y a que son más difíciles de distinguir. Así, considerando las taxonomías científicas de las emociones básicas podemos identificar 3 ó 4 emociones negativas por cada emoción positiva. Ese balance negativo queda muy bien reflejado en el propio lenguaje cotidiano, de forma que cualquier persona tendrá siempre mayor dificultad para nombrar emociones positivas.

También existen diferencias en cuanto a la expresión de unas y de otras. Así, las emociones negativas disponen de configuraciones faciales específicas y propias que hacen posible su reconocimiento universal (Ekman, 1989). Por el contrario, las emociones positivas no poseen expresiones faciales únicas y características. Incluso, a un nivel neurológico, las emociones negativas desencadenan diferentes respuestas en el sistema nervioso autonómico, mientras que las emociones positivas no provocan respuestas diferenciadas.

Otra razón que explica el desequilibrio entre el interés científico por un tipo de emociones frente a otras podemos encontrarla en la propia forma de abordar su estudio. Así, cuando los investigadores se han aproximado al estudio de las emociones positivas, lo han hecho siempre desde el marco teórico propio de las emociones negativas. Desde esa perspectiva, las emociones están, por definición, asociadas a impulsos de acción. Las emociones negativas tienen un obvio valor adaptativo, representan soluciones eficientes a los problemas a los que se ha venido enfrentando el hombre desde sus orígenes. Sin embargo, el valor adaptativo de las emociones positivas es más complejo de explicar y durante años ha sido ignorado. Pero si realmente tuvieran poco valor, cabría preguntarse por qué han permanecido con nosotros a lo largo de miles de años de evolución.

¿Cuál es, por tanto, el valor adaptativo de las emociones positivas? Es posible responder a esta cuestión si abandonamos el marco teórico bajo el que entendemos las emociones negativas. Las emociones positivas resuelven problemas relacionados con el crecimiento personal y el desarrollo. Experimentar emociones positivas lleva a estados mentales y modos de comportamiento que de forma indirecta preparan al individuo para enfrentar con éxito dificultades y adversidades venideras (Fredrickson, 2001).

Afortunadamente, en los últimos años, muchos expertos han comenzado a investigar y teorizar en este campo, abriendo una nueva forma de entender la psicología humana. Una de las teorías que de manera más sólida representan esta corriente es la desarrollada por Bárbara Fredrickson. Esta autora reivindica la importancia de las emociones positivas como medio para solventar muchos de los problemas que generan las emociones negativas y cómo a través de ellas el ser humano puede conseguir sobreponerse a los momentos difíciles y salir fortalecidos de ellos. Según este modelo, las emociones positivas pueden ser canalizadas hacia la prevención, el tratamiento y el afrontamiento de forma que se transformen en verdaderas armas para enfrentar problemas (Fredrickson, 2000).

OPTIMISMO

El optimismo es una característica psicológica disposicional que remite a expectativas positivas y objetivos de futuro y cuya relación con variables como la perseverancia, el logro, la salud física y el bienestar (Peterson y Bossio, 1991; Scheier y Carver, 1993) han hecho de esta materia uno de los puntos centrales de la psicología positiva.

El interés moderno por el optimismo nace de la constatación del papel jugado por el pesimismo en la depresión (Beck, 1967). Desde entonces son muchos los estudios que muestran que el optimismo tiene valor predictivo sobre la salud y el bienestar, además de actuar como modulador sobre los eventos estresantes, paliando el sufrimiento y el malestar de aquellos que sufren, tienen estrés o enfermedades graves (Peterson, Seligman y Vaillant, 1988). El optimismo también puede actuar como potenciador del bienestar y la salud en aquellas personas que, sin presentar trastornos, quieren mejorar su calidad de vida (Seligman, 2002). Desde un punto de vista evolucionista es considerado además como una característica de la especie humana selecciona por la evolución por sus ventajas para la supervivencia (Taylor, 1989).

El sentido común nos dice que es positivo mirar al futuro con optimismo y numerosos trabajos empíricos apoyan esta idea. Así por ejemplo, estudios con población general muestran una clara tendencia del las personas a sobreestimar el grado de control que tienen sobre las situaciones (Langer, 1975), mientras que las personas deprimidas estimarían de forma muy precisa su grado de control real (Alloy y Abramson, 1979). Esta ilusión de control, junto con otros mecanismos, contribuyen a explicar por qué unas personas no se deprimen y otras sí.

¿Qué distingue a una persona optimista de una pesimista? ¿Es bueno ver la vida un poco mejor de lo que en realidad es? ¿Los pesimistas son realistas y los optimistas viven de ilusiones? Estas y otras preguntas son las que pretenden ser resueltas con el estudio científico de esta materia. Así, el optimismo promete ser uno de los tópicos más importantes en la investigación en psicología positiva.

HUMOR

El libro "Anatomía de una enfermedad", publicado en 1979 por el fallecido editor de revistas Norman Cousins, fue el primero en exponer ante el público una correlación entre el humor y la salud. Cousins describe cómo se recuperó de una enfermedad de los tejidos conjuntivos que normalmente suele ser irreversible mediante un tratamiento que incluyó, entre otras terapias, películas cómicas de los hermanos Marx.

El humor y su manifestación externa más común, la risa, son un importante pilar de la investigación en psicología positiva. Aunque la idea de que la risa y el humor fomentan la salud no es nueva, es en las últimas décadas cuando han comenzado a proliferar terapias e intervenciones clínicas basadas en esta materia. La investigación científica ha demostrado que la risa es capaz de reducir el estrés y la ansiedad y mejorar así la calidad de vida y la salud física del individuo.

El humor "sirve como una válvula interna de seguridad que nos permite liberar tensiones, disipar las preocupaciones, relajarnos y olvidarnos de todo", afirma el Dr. Lee Berk, profesor de patología en la Universidad de Loma Linda, en California y uno de los principales investigadores en el mundo sobre la salud y el buen humor. En una serie de estudios examinó las muestras de sangre de sujetos antes y después de que vieran vídeos cómicos, y las comparó con las de un grupo que no vio los vídeos. Berk descubrió importantes reducciones en las concentraciones de hormonas de la tensión y un incremento en la respuesta inmune de quienes vieron los vídeos.


RESILIENCIA Y CRECIMIENTO POSTRAUMÁTICO

Vivir un acontecimiento traumático es quizá una de las situaciones que más transforma la vida de una persona. Sin quitar un ápice de la gravedad y horror de estas experiencias, no podemos dejar de resaltar que es en situaciones extremas cuando el ser humano tiene la oportunidad de volver a construir su forma de entender el mundo y su sistema de valores, tiene la oportunidad de replantear su concepción del mundo y de modificar sus creencias, de manera que en esta reconstrucción puede darse, y de hecho se da en muchos casos, un aprendizaje y un crecimiento personal (Janoff-Bulman, 1992; Calhoun y Tedeschi, 1999). Sin embargo, la psicología tradicional ha tendido a asumir que todos los acontecimientos traumáticos dejan heridas psicológicas en las personas y ha tendido a obviar el estudio de fenómenos como la resiliencia y el crecimiento postraumático, basados en la capacidad del ser humano de resistir y rehacerse frente a los embates de la vida.

Resiliencia y crecimiento postraumático surgen como conceptos de investigación en la psicología positiva, a través de los cuales se pretende determinar por qué algunas personas consiguen aprender de sus experiencias e incluso encontrar beneficios en ellas. La resiliencia se sitúa en una corriente de psicología positiva y dinámica de fomento de la salud mental y parece una realidad confirmada por el testimonio de muchísimas personas que, aún habiendo vivido una situación traumática, han conseguido encajarla y seguir desenvolviéndose y viviendo, incluso, en un nivel superior, como si el trauma vivido y asumido hubiera desarrollado en ellos recursos latentes e insospechados. Aunque durante mucho tiempo las respuestas de resiliencia han sido consideradas como inusuales e incluso patológicas por los expertos, la literatura científica actual demuestra de forma contundente que la resiliencia es una respuesta común y su aparición no indica patología, sino un ajuste saludable a la adversidad.

Acontecimientos como los últimos atentados terroristas vividos en Nueva York y en Madrid pueden proporcionar una buena base científica sobre la que analizar estos fenómenos y aunque todavía es enormemente superior la cantidad de estudios dedicados al trastorno de estrés postraumático, se han realizado algunos centrados en emociones positivas, afrontamiento y resiliencia.

CREATIVIDAD

La creatividad es la capacidad de crear, de producir cosas nuevas. Es la capacidad que tiene el cerebro humano para llegar a conclusiones e ideas nuevas y resolver problemas de una forma original. En su materialización puede adoptar formas artísticas, literarias, científicas, etc., y también puede desplegarse en el campo de la vida diaria, mejorando la calidad de la misma. Esto último probablemente no deje una huella en la historia de la humanidad, pero en esencia es lo que hace que la vida merezca la pena (Csickszentmihalyi, 1996).

La creatividad es, por tanto, considerada como un proceso clave para el desarrollo personal y para el progreso social y por ello se incluye de lleno dentro del campo de interés de la psicología positiva. Sin embargo, el potencial de este hecho se ve disminuido cuando se asume generalizadamente que la creatividad es una característica diferencial dicotómica que unos tienen y otros no. Las investigaciones sobre creatividad han contribuido a fomentar esta creencia porque durante años han estado centradas el enfoque de rasgos, es decir, en identificar las características de personalidad (estables y poco modificables) de las personas creativas. Como resultado, algunas otras áreas importantes han sido descuidadas, como por ejemplo el estudio de los contextos físicos y sociales en los que las personas creativas han desarrollado sus producciones o el estudio de las habilidades específicas que han aprendido. Además, se ha asumido que la creatividad no puede ser alterada y que las personas creativas pueden producir trabajos creativos a todas horas u en todos los campos.

A la luz de la investigación actual, ninguna de estas suposiciones parece ser totalmente cierta. Hoy entendemos que la creatividad no depende exclusivamente de rasgos estables de personalidad, sino que resulta de una constelación particular de características personales, habilidades cognitivas, conocimientos técnicos, circunstancias sociales y culturales, recursos materiales y también de suerte (Amabile, 1983; Csikszentmihalyi, 1996; Sternberg y Lubart, 1995). La creatividad puede ser desarrollada y fomentada en todos los campos de la vida y puede ser considerada también como otro de los recursos de las personas para afrontar circunstancias adversas. Cualquier persona, además, puede desarrollar su potencial creativo y mejorar la calidad de su vida diaria, y ello, aunque el resultado final no dé lugar a descubrimientos trascendentales para la humanidad o a realizaciones unánimemente valoradas.


INSTRUMENTOS DE MEDIDA

Uno de los retos de la psicología positiva supone el desarrollo de instrumentos de medida válidos y fiables que sean capaces de medir y delimitar las variables propias de este área.


La evaluación tradicional y los modelos surgidos a partir de ella, han hecho patentes la enfermedad y la debilidad del ser humano. Es necesaria la creación de instrumentos que permitan evaluar los recursos y emociones positivas, para conseguir desarrollar modelos más funcionales, dinámicos y saludables.

En este sentido, es pionero el esfuerzo realizado por Martin Seligman y Christopher Peterson quienes han diseñado un instrumento de medida basándose en una clasificación de los recursos positivos del individuo.

El Inventario de fortalezas (VIA) es un cuestionario de 245 ítems tipo líkert con 5 posibles respuestas cada uno, que mide el grado en que un individuo posee cada una de las 24 fortalezas y virtudes que han sido desarrolladas por el Values in Action Institute bajo la dirección de Martin Seligman y Christopher Peterson.

Las 24 fortalezas que mide el VIA y a partir de las cuales se ha realizado el manual de clasificación Character Strengths and Virtues se agrupan en 6: sabiduría y conocimiento, coraje, humanidad, justicia, moderación y trascendencia.


El estudio de Martin Seligman y Park Peterson con más de 4000 participantes ha revelado que, de las 24 cualidades o fortalezas evaluadas por el cuestionario VIA, existen 5 que se relacionan de forma consistente con la satisfacción con la vida en mucho mayor grado que las 19 restantes. Estas cualidades son: gratitud, optimismo, entusiasmo, curiosidad y capacidad de amar y de ser amado.

DOCUFORUM

https://www.youtube.com/watch?v=R7ykq7QPCDY




Se proyectará otro vídeo, éste no es el que veremos en la tertulia

Tras visualizar el documental se abrirá el debate, planteándose todas las opiniones o interrogantes que surjan sobre el tema en cuestión.


Cómo llegar a RESTAURANTE-PIZZERIA GINOS BARCELONA:




Sito en la  céntrica Ronda Universidad, nº 27, esquina con Balmes y Rambla de Catalunya, y a muy pocos metros de la Plaza de Catalunya en pleno corazón de la ciudad, tenéis 4 líneas de metros, e infinidad de líneas de autobuses.

También en la misma acera, para los que vengáis de cercanías, tenéis la RENFE.

Mejor ubicación imposible!!.


¡!Os esperamos!!


Móvil para confirmar asistencia o para cualquier consulta: 654113551

Montse Guardia.

           



GRUP PSICOGNOSIS SINGLES –GPS-

domingo, 8 de enero de 2017

CENA/TERTULIA: "ASUEROTERAPIA" -LOS MILAGROS DEL DR. ASUERO"


ACTIVIDADES SÁBADO 14 DE ENERO

CENA/TERTULIA:  

"ASUEROTERAPIA" 
LOS MILAGROS DEL DR. ASUERO

¿CIENCIA O SUGESTIÓN?

¿POR QUÉ NUNCA SE REALIZÓ UNA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA SOBRE DICHO MÉTODO?


Precio de entrada al documental y tertulia: 3 euros


NOTA IMPORTANTE:  LA ESENCIA DE LA TERTULIA ESTÁ EN ÉSTE NEWSLETTER, NO EN EL DOCUMENTAL, POR LO QUE SI TENÉIS TIEMPO Y QUERÉIS TENER UN CONOCIMIENTO DEL TEMA, LEED LA SIGUIENTE INFORMACIÓN.
ES MUY DIFÍCIL ENCONTRAR UN DOCUMENTAL QUE INCLUYA TODA LA TEMÁTICA, EN OCASIONES ME HAN COMENTADO QUE EL VÍDEO NO HA ABARCADO TODO EL TEMA, ES POR ESA RAZÓN QUE OS PIDO, QUE QUIEN PUEDA, LEA.



Nuestro punto de encuentro para éste Sábado 14 de Enero a las 20:00 horas, será en el RESTAURANTE PIZZERIA GINOS de  BARCELONAhttp://www.ginos.es/, sito en la  céntrica Ronda Universidad, nº 27, esquina con Balmes y Rambla de Catalunya, y a muy pocos metros de la Plaza de Catalunya. Es un local confortable donde podremos tertuliar con tranquilidad, realizar una conferencia, y disfrutar de buena cena.
Importante: 


Cuando entréis en el restaurante habréis de bajar unas escaleras, allí encontraréis la sala comedor para grupos.
Vamos a estar en un salón privado donde estaremos libres de ruidos ambientales. 



A las 20:00 horas iniciaremos pase del documental  - "ASUEROTERAPIA" -LOS MILAGROS DEL DR. ASUERO. ¿CIENCIA O SUGESTIÓN? ¿POR QUÉ NUNCA SE REALIZÓ UNA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA SOBRE DICHO MÉTODO?   Se ruega puntualidad. Tras visualizar dicho documental, realizaremos un DOCUFORUM relacionado con éste tema.

Sobre las 22 horas cenaremos.

Para los más marchosos, después de cenar iremos a tomar unos refrescos para seguir con la velada en un ambiente más distendido.


Ruego confirmar asistencia para efectuar reserva de comensales. Para reservar llamad al móvil 654113551,  Montse Guardia.

A las 20 horas iniciaremos pase de documental

"ASUEROTERAPIA" 
LOS MILAGROS DEL DR. ASUERO
¿CIENCIA O SUGESTIÓN? 
¿POR QUÉ NUNCA SE REALIZO UNA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA SOBRE  DICHO MÉTODO? 


 Se ruega puntualidad





LAS CURAS “MILAGROSAS” DEL DOCTOR ASUERO


Se han cumplido 86 años de un hecho que conmocionó a España en la década de los 30. Fueron las conocidas curas del doctor Asuero, cuya controversia trascendió a través de la prensa nuestras fronteras. Un personaje de renombre internacional…

El protagonista indiscutible de esta historia fue Fernando Asuero, quien decidió seguir la profesión que ya habían ejercido algunos de sus antepasados: la medicina. Asuero nació en San Sebastián el 29 de mayo de 1887, en el segundo piso del número 3 de la calle Marimar. Quienes le conocieron aseguran que se trataba de una persona instruida, jovial, un hombre divertido, con gran sentido del humor, inteligente y profesional. Uno de sus amigos, José María de Barbachano, autor del libro El Dr. Asuero: mago de la medicina, lo describe como un hombre afable que siempre estaba riendo. Así era el doctor Asuero, cuya profesionalidad jamás fue cuestionada.

Si se mencionan sus cualidades es, en parte, porque todo indica que su revolucionario método de curación precisaba de un fuerte componente psíquico, de una extraña sintonía entre el alma del paciente y la de su doctor. Precisamente, una de las aficiones más conocidas de este personaje era leer sobre lo que en aquel tiempo se llamaban “ciencias ocultas”. En el libro Las curaciones del doctor Asuero, su autor, José Carlos Vea, asegura que a Asuero “el ocultismo y lo paranormal no le eran ajenos, ya que se interesaba por aquellas cuestiones de difícil explicación por parte de la ciencia”. Asimismo, era un apasionado de la cultura china y de sus procedimientos curativos, especialmente de la acupuntura, cuya efectividad comenzaba a ser conocida en Occidente.

Estudió Medicina en la Universidad de Madrid, especializándose en otorrinolaringología, gracias a su formación en París y en la Universidad de Cambridge. Tras ello, Asuero regresó a San Sebastián para trabajar en el Hospital de San Antonio Abad como médico de guardia suplente y más tarde abrió su propio gabinete de consulta en el céntrico número 1 de la calle Loyola.

Poco a poco se fue ganando las simpatías de los donostiarras, que le veían como un médico atento y simpático, hasta que el 9 de mayo de 1929, el nombre de Fernando Asuero, de 42 años de edad, saltó a las portadas de diversos diarios…



La prensa habla de curas milagrosas

Los primeros periódicos que hablaron de él fueron los ya desaparecidos Informaciones, El Sol y La Voz, desencadenando la polémica a través de sus sensacionalistas titulares. Desde aquel instante, el suceso crecería en intensidad provocando acalorados debates.

En aquellos días los diarios nacionales comienzan a recoger lo que vendría a llamarse el “método Asuero”. Consistía básicamente en realizar una cauterización sobre la mucosa del cornete nasal, aunque posteriormente el método se simplificó hasta el punto de tratarse sólo de la introducción por la nariz de un estilete con terminación en forma de roseta, en frío o templado a la llama. Una operación a través de la nariz que no necesitaba de habilidades especiales, tan sólo de una maniobra para excitar las ramas terminales de un nervio llamado trigémino que se conecta con otro apodado simpático.

Era un método sencillo e inocuo. Los enfermos que acudían a la consulta del doctor Asuero podían ver mitigadas o curadas sus enfermedades, pero nunca agravadas, ni tampoco ver aparecer nuevas dolencias. Las sanaciones más espectaculares fueron las que experimentaron personajes aquejados de diversos tipos de invalidez, pero el galeno donostiarra afirmaba en sus escritos haber curado también cefaleas, ciática, epilepsia, sorderas, úlceras, cegueras… y no cobraba incentivos por ello.


Los periodistas acudieron en masa a la consulta del doctor Asuero para entrevistarle sobre su método y comprobar la veracidad de las supuestas curaciones, pero él se negó a hablar. Sin embargo, gracias a los testimonios de varios enfermos ya sanados, lograron averiguar que consistía en excitar –mediante unos estiletes acabados en forma de roseta– diversos nervios nasales, principalmente el trigémino, que está conectado a otro, el simpático.


Lo asombroso de su técnica era que de una forma tan sencilla se lograra curar enfermedades tan diversas como el asma, la epilepsia, las úlceras varicosas, la sordera, la ceguera y la parálisis, al tiempo que destacaba su efectividad sobre los procesos dolorosos. Además, para lograrlo no hacían falta muchas sesiones ni largas operaciones; bastaban unas pocas citas y, en ocasiones, solo unos minutos.

En aquél lugar se desarrollaba hasta entonces la mencionada operación, pero desde el momento que saltó la noticia a la prensa, la relevancia del caso provocó que el gabinete se quedara excesivamente pequeño, y Asuero hubo de trasladar la consulta al Hotel Príncipe, junto al río Urumea. Allí alquila tres habitaciones en su primer piso, teniendo también que contratar a dos médicos, dos enfermeras y diverso personal administrativo para controlar el consultorio. Y es que eran cientos las personas que a diario pedían ser tratadas por el entonces famoso doctor Asuero. Se colapsaban las calles adyacentes, los hoteles de la ciudad registraban un lleno absoluto…

Relevante fue la curación de Benito Jovarri, un hombre que llevaba más de 20 años inválido y que, tras acudir a la consulta del doctor Asuero, pudo salir andando ante el clamor de las decenas de personas que se agolpaban en la entrada. Otro enfermo que se curó fue el guardia civil Alberto Sánchez, que abandonó las muletas a la primera intervención…

Y mientras esto sucedía a pie de calle, en los periódicos el debate también continuaba. ¿Verdad o mentira? ¿Cura o no cura el doctor Asuero?, se preguntaban en las redacciones de El Sol, ABC, La Nación… La mayoría de estos diarios enviaron corresponsales a San Sebastián para entrevistarse con Asuero. Querían que les hablara de su método, que se bautizó como la Asueroterapia. Pero casi nunca consiguieron arrancarle unas palabras.

A los pocos días los periódicos ya habían adoptado una postura concreta en relación con el doctor Asuero. La mayoría de los medios optó por la crítica feroz y la burla, con titulares del tipo “Como maniobra psicoterápica puede pasar, pero como invento maravilloso linda con la caricatura” o “El caso del trigémino. Si es broma puede pasar”. El Heraldo de Madrid incluso creó una sección propia sobre el tema con el epígrafe “Un escándalo científico”.

¿Ciencia o sugestión?

Muchos de sus colegas y la mayor parte de los académicos se preguntaban por el cientifismo de la asueroterapia, aunque nunca se cuestionó la profesionalidad del doctor.

Desde diversas instancias médicas y periodísticas se pidió que el doctor explicara las bases científicas de la asueroterapia, pero éste continuó sin dar una sola explicación. No importaban las críticas de sus colegas, la opinión pública tenía muy claras sus conclusiones. De Asuero se charlaba en los cafés, en los teatros, en la calle… incluso el entonces famoso cantante cubano Miguel Matamoros, compuso el son “El paralítico” porque según sus palabras, “en 1930 en Cuba no se hablaba de otra cosa que de un médico español llamado Fernando Asuero que curaba la parálisis”. El pueblo respaldaba al doctor.




Se contó con la opinión de reputados médicos como Gregorio Marañón o Santiago Ramón y Cajal, quienes desestimaron la asueroterapia. Los periódicos también se posicionaron. Algunos como El Sol o La Voz de Madrid defendieron a Asuero, mientras que otros como El Heraldo de Madrid lo atacaron fervientemente con el titular antes citado, “El caso del trigémino. Si es broma puede pasar”.


Por supuesto, también hubo quienes lo defendieron y publicaron las declaraciones de los numerosos enfermos que afirmaban haberse curado gracias a él. “Conocemos muchas curas efectuadas por el doctor Asuero o sus imitadores; pero la relación sería interminable”, afirmaba ABC en una de sus crónicas. La alusión a los imitadores se debía a que, a raíz de la fama adquirida por la asueroterapia, centenares de médicos se volcaron inmediatamente en aplicarla –con mayor o menor fortuna– en sus consultas. Como aseguraba el doctor Jiménez Quesada en su libro De Fleming a Marañón, “no hubo lugar en toda la geografía donde no se practicara”.


Y no solo en España. Hubo seguidores de la asueroterapia en Francia, Italia, Argentina, México, Cuba y Portugal, entre otros países. Otro de los medios que también se decantó por la defensa del método de Asuero fue El Siglo Médico, en el que se afirmaba: “Fernando Asuero ha sido siempre un caballero perfectísimo(…). Se divaga, se inventa, se miente y se escupe sobre la dignidad de un médico honorable”. Porque lo más importante del debate que se generó era que las críticas hacia Asuero se circunscribían a que no era capaz de explicar científicamente cómo actuaba su sistema. “De eso del trigémino le diré que, como no obedece a principios científicos, lo juzgo inadmisible”, afirmó Santiago Ramón y Cajal.

Había curaciones, de acuerdo. Se producían insertando un estilete por la nariz y excitando ciertos nervios nasales, bien. Pero ¿sobre qué bases racionales y médicas se fundamentaban? Eso es lo que Asuero no sabía explicar y lo que se le reprochaba abiertamente.

Y como trasfondo a estas opiniones contrapuestas estaban las curaciones, definidas por algunos como “milagrosas” y por otros, como producto de la sugestión, debido a la exorbitada fe que los enfermos depositaban en la asueroterapia y en su inventor. Pero, fueran una cosa u otra, tanto los médicos como los periodistas y curiosos pudieron constatar que personas realmente enfermas salían de aquella consulta curadas de sus dolencias.

Fue el caso de la joven de 24 años Emilia Rodríguez Neira, curada por el doctor de una parálisis que le impedía mover el brazo y la pierna izquierda, o del concejal Romeo quien, tras 20 años sufriendo de una afección nerviosa, encontró la cura en la asueroterapia.

Estos hechos sorprendían a la clase científica que poco a poco, y de forma inexplicable, dejó de interesarse por el doctor y su método. Su fama fue decreciendo en aquel 1929 hasta que en diciembre de ese mismo año se dejó de discutir sobre él. Fue entonces cuando Asuero se decidió a dar su opinión. No pudo hacerlo de forma más clara y publicó un libro titulado ¡Ahora hablo yo! Asueroterapia fisiológica.



Celebridad mundial

Y, mientras, ¿qué sucedía con el pueblo llano, el que acudía a su consulta en masa a diario? Tanto debate y tanta polémica, por un lado, más la negativa de Asuero a defenderse de las acusaciones, por otro, crearon la sensación de que el buen doctor estaba siendo increpado por sus colegas simplemente por haber acertado donde el resto había fracasado.

Sin embargo, aunque algunos lo condenaban, el galeno donostiarra comenzó a recibir el cariño de la gente con homenajes y recepciones en su honor, mientras se sucedían curaciones.

En la localidad riojana de Cihuri, en la que Asuero había vivido parte de su infancia y poseía una finca familiar, los vecinos lo homenajearon poniendo su nombre a una de las calles. Sucedió lo mismo en la también riojana ciudad de Haro a finales de 1930. Desde el otro lado del Atlántico el cantante cubano Miguel Matamoros compuso el son El paralítico. Según contó, lo hizo porque “en 1930 en Cuba no se hablaba de otra cosa más que de un médico español llamado Fernando Asuero que curaba la parálisis”.

Una de las mayores manifestaciones de cariño popular se produjo el 30 de mayo de 1929 cuando, con motivo de su cumpleaños, más de 30.000 donostiarras se agolparon en el portal de su consulta esperando verle aunque fuera solo un instante. A su buzón de correo llegaron invitaciones para impartir conferencias en las principales capitales europeas y en países como Argentina y México, en los que ya era una celebridad. Pero a mediados de 1930 el interés informativo sobre la asueroterapia y su fundador cayeron en picado.



El médico donostiarra no escondía su estupor ante las dos primeras curaciones “milagrosas” que obtuvo por medio de la asueroterapia. Según su relato, se trató de dos casos de ciática donde obtuvo enormes mejorías a través de la intervención nasal. Más admirable fue la curación de una mujer que llevaba postrada en la cama varios meses y que pudo volver a andar tras ser sometida al procedimiento.

Pero el misterio no finalizó en aquel momento. Si hacemos caso a los escritos de Asuero, éste era capaz de presentir en ocasiones, según sus propias palabras, lo que iba a ocurrir incluso antes de efectuar el tratamiento. Una cualidad que el mismo doctor llegó a calificar de don.


¡Ahora hablo yo!

En vista de los acontecimientos, el doctor Asuero se decidió a dar su opinión y se defendió de las acusaciones de fraude vertidas contra él en un libreto titulado ¡Ahora hablo yo!

Lo iniciaba disculpándose por la tardanza en pronunciarse, algo que achacaba a la enorme presión a la que se había visto sometido durante los meses anteriores. Es significativo que el prólogo del libro esté firmado por el profesor francés Helan Jarwoski, creador del término “reflexoterapia”. En él, Jarwoski comentaba las posibilidades terapéuticas que presentaba la manipulación de los reflejos, la base de la asueroterapia. El doctor francés elogiaba a su colega español y aseguraba que poseía un don especial para tratar a los enfermos, algo que se había mostrado crucial en su técnica. De esta forma, agregaba a la asueroterapia un elemento personal del que ningún medio informativo había hablado hasta entonces. 

Tras este prólogo, Fernando Asuero se centraba en explicar su método y “la enorme sorpresa” que le habían ocasionado “los resultados obtenidos” cuando comenzó a practicarlo. El primer caso que trató con éxito fue un problema de ciática, al que le siguieron otros mucho más graves. Y citaba el de una mujer encamada desde hacía meses a la que ordenó que estirase las piernas, ya recostada en la camilla, tras practicarle la operación nasal. “Todos me miraron con ojos de asombro y la pobre enferma creyó que se trataba de una genialidad, como me manifestó muy dolida. Volví a mandárselo y, sin yo tocarla, puso ambas piernas en extensión con gran facilidad y sin ningún dolor (…). A continuación, aquella mujer de 93 kg se puso de pie y dio unos pasos”, cuenta Asuero en su libro.

“¿Qué fuerza tan formidable posee en estado potencial este organismo y se ha hecho efectiva en mi intervención?”, se preguntaba. Y por si acaso se pensaba en la sugestión como posible explicación a las curaciones, Asuero aseguraba que no tenía nada que ver, aunque defendía sus bondades en otros supuestos. Y continuaba relatando su excitación a medida que aumentaban las curaciones, que, a su vez, le aportaban datos nuevos que a él le era imposible analizar. “Me veo loco por ordenar y sacar consecuencias de hechos tan interesantes. Retraso la presentación de casos a la Academia Médico-Quirúrgica de Guipúzcoa, como era mi propósito”, argumentaba.

Fue esta incapacidad de alcanzar la luz la que le llevó a pedir opinión a sus colegas, pero tampoco ellos lograron extraer nada en claro. Algo, afirmaba, sí le resultaba evidente: “Mi método posee un factor personal difícil de definir que contribuye a la formación de un estado psíquico”, que provocaba con su método. Es decir, que el enfermo debía de encontrarse en un estado especial y propicio para que la curación se produjera. Asuero lo argumentaba diciendo que era debido a “la afluencia de una corriente de sangre, conseguida merced a diversos procedimientos y combinada con un determinado estado psíquico, lo que provoco con mi sistema”.

En su libro relata que ni siquiera él sabía con certeza lo que ocurría, por lo que decidió pedir ayuda a sus colegas. Seguidor de toda la controversia que causó su método, en esas páginas se defendía de quienes aseguraban que todo se basaba en la sugestión, esgrimiendo que esa no era la base del mismo, aunque sí reconocía que formaba parte también del sistema curativo. Es más, argumentaba que su sistema necesitaba de un factor personal, difícil de precisar, pero que era básico para que el paciente creyese en la asueroterapia y en el médico, paso previo para la curación.


¿Enigma pendiente?

Pese a tan jugosas declaraciones, ¡Ahora hablo yo! no dio respuesta a la pregunta más importante: cómo se producían las curaciones. Esto hizo que el interés por la asueroterapia decayera en todos los ámbitos y países, aunque aún siguieran practicándola varios médicos. Muestra de ello fue la publicación de la revista Renovante, a través la cual el doctor donostiarra pretendía dar a conocer periódicamente todas las novedades surgidas al amparo de su método.



La revista desapareció al cumplir un año de vida, en junio de 1931. Algo después, el 22 de diciembre de 1942, lo haría el doctor Asuero debido a una angina de pecho. Tenía 55 años y su nieta María Rosa contó que la noche antes de fallecer presintió su muerte y pidió a su familia que brindara por su marcha. Con su deceso se fue la última oportunidad de averiguar qué se escondía realmente tras los increíbles episodios que se habían producido en su consulta. El problema fue que estos jamás se trataron en los foros adecuados, sino que fueron relegados a la prensa o se convirtieron en conversaciones de café en las que, inevitablemente, se distorsionaban los hechos y se mezclaba realidad con fantasía. Nadie se atrevió a solicitar una investigación exhaustiva y científica de la asueroterapia. 

Los conocimientos médicos de la época no ayudaron a desentrañar el misterio y Fernando Asuero tampoco estaba preparado para ello, a pesar de la minuciosidad que demostró al anotar el estado en el que entraba el enfermo en su consulta, su historial médico y los resultados obtenidos tras ser intervenido. Y aquí radica lo increíble de esta historia, en que nadie dudó de la buena fe ni de la honestidad del médico donostiarra al constatar que, efectivamente, se habían producido algunas curaciones o mejorías entre quienes habían sido sometidos a la asueroterapia. Eso sí, solo en determinadas afecciones, en determinados pacientes y por un tiempo determinado.


DOCUFORUM




Se proyectará otro vídeo, éste no es el que veremos en la tertulia

 Tras visualizar el documental se abrirá el debate, planteándose todas las opiniones o interrogantes que surjan sobre el tema en cuestión.




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