viernes, 2 de marzo de 2018

CENA/TERTULIA: "EL TRANSHUMANISMO” ¿MEJORARÁ LA NATURALEZA HUMANA? ¿LA NEUROÉTICA ENTRARÁ EN CONFLICTO?


JUEVES 26 DE ABRIL 2.018

TERTULIA


NOS AMBIENTAREMOS ANTES DE UNA CENITA INFORMAL, MEDIANTE UNA TERTULIA PARA ESTABLECER NUEVAS AMISTADES

"EL TRANSHUMANISMO"¿MEJORARÁ LA NATURALEZA HUMANA?

¿LA NEUROÉTICA ENTRARÁ EN CONFLICTO?


SI EL TRANSHUMANISMO PROPUGNA MEJORAR LA NATURALEZA HUMANA, 
¿QUE SIGNIFICA MEJORAR? 

¿DÓNDE QUEDA LA IDENTIDAD DEL INDIVIDUO?

LOS PROCEDIMIENTOS QUE BORREN LA MEMORIA DE RECUERDOS  DESAGRADABLES 
¿PODRÍAN IMPEDIR LA FORMACIÓN DE UNA PERSONALIDAD FUERTE Y COHERENTE?.



LA MODIFICACIÓN TECNOLÓGICA EN EL CUERPO HUMANO 
¿PUEDE AFECTAR NEGATIVAMENTE EN LA IDENTIDAD DEL SUJETO?


SI LA MEJORA DEL SER HUMANO SE LIMITA SOLO EN SUS CONEXIONES NEURONALES 
¿ESTAMOS ANTE UN REDUCCIONISMO NEUROBIOLOGICISTA?

¿QUIÉNES ESTABLECERÁN QUE ESTÁNDARES DE CALIDAD HA DE TENER LA VIDA HUMANA?


¿EL TRANSHUMANISMO PUEDE REDUCIR NUESTRA DIGNIDAD COMO CUALIDAD?


¿SOMOS MENOS DIGNOS POR TENER MÁS COMPASIÓN?

SI EL TRANSHUMANISMO OBVIA LA IMPERFECCIÓN DEL SER HUMANO QUE PIENSE, QUE GANE, O QUE SE EQUIVOQUE,  
¿DÓNDE QUEDA EL QUE SEA HUMANO?



¿LA NEUROÉTICA VA TENER QUE REINVENTARSE PARA PODER ACEPTAR LOS POSTULADOS DEL TRANSHUMANISMO?



NOTA IMPORTANTE:  LA ESENCIA DE LA TERTULIA ESTÁ EN ÉSTE NEWSLETTER, NO EN EL DOCUMENTAL, POR LO QUE SI TENÉIS TIEMPO Y QUERÉIS TENER UN CONOCIMIENTO DEL TEMA, LEED LA SIGUIENTE INFORMACIÓN.

ES MUY DIFÍCIL ENCONTRAR UN DOCUMENTAL QUE INCLUYA TODA LA TEMÁTICA, EN OCASIONES ME HAN COMENTADO QUE EL VÍDEO NO HA ABARCADO TODO EL TEMA, ES POR ESA RAZÓN QUE OS PIDO, QUE QUIEN PUEDA, LEA.




Nuestro punto de encuentro para éste JUEVES 26 de ABRIL 2018 a las 20:00 horas, será en el CAFÉ DE L'ÒPERA DE BARCELONAhttp://www.cafeoperabcn.com/
,sito en la  céntrica La Rambla, nº 74, frente la el Teatre del Liceu,  a muy pocas calles de Plaza Catalunya. Es un local confortable donde podremos tertuliar con tranquilidad, realizar una conferencia, y disfrutar de buena tertulia sin ruidos ambientales.

Importante: 


Cuando entréis en el Café de L'Òpera id a la barra y preguntad por el grupo de tertulias de Montse Guardia. Hay que subir unas escaleras.

Vamos a estar en un salón privado donde estaremos libres de ruidos ambientales.


A las 20:00 horas iniciaremos pase del documental  - 


"EL TRANSHUMANISMO"
¿MEJORARÁ LA NATURALEZA HUMANA?

¿LA NEUROÉTICA ENTRARÁ EN CONFLICTO?


SI EL TRANSHUMANISMO PROPUGNA MEJORAR LA NATURALEZA HUMANA, 
¿QUE SIGNIFICA MEJORAR?

¿DÓNDE QUEDA LA IDENTIDAD DEL INDIVIDUO?

LOS PROCEDIMIENTOS QUE BORREN LA MEMORIA DE RECUERDOS  DESAGRADABLES 
¿PODRÍAN IMPEDIR LA FORMACIÓN DE UNA PERSONALIDAD FUERTE Y COHERENTE?.



LA MODIFICACIÓN TECNOLÓGICA EN EL CUERPO HUMANO 
¿PUEDE AFECTAR NEGATIVAMENTE EN LA IDENTIDAD DEL SUJETO?


SI LA MEJORA DEL SER HUMANO SE LIMITA SOLO EN SUS CONEXIONES NEURONALES 
¿ESTAMOS ANTE UN REDUCCIONISMO NEUROBIOLOGICISTA?

¿QUIÉNES ESTABLECERÁN QUE ESTÁNDARES DE CALIDAD HA DE TENER LA VIDA HUMANA?


¿EL TRANSHUMANISMO PUEDE REDUCIR NUESTRA DIGNIDAD COMO CUALIDAD?


¿SOMOS MENOS DIGNOS POR TENER MÁS COMPASIÓN?

SI EL TRANSHUMANISMO OBVIA LA IMPERFECCIÓN DEL SER HUMANO QUE PIENSE, QUE GANE, O QUE SE EQUIVOQUE,  
¿DÓNDE QUEDA EL QUE SEA HUMANO?



¿LA NEUROÉTICA VA TENER QUE REINVENTARSE PARA PODER ACEPTAR LOS POSTULADOS DEL TRANSHUMANISMO?.

Se ruega puntualidad. Tras visualizar dicho documental, realizaremos un DOCUFORUM relacionado con éste tema.

Sobre las 22 horas cenaremos.

Para los más marchosos, después de cenar iremos a tomar unos refrescos para seguir con la velada en un ambiente más distendido.


Ruego confirmar asistencia para efectuar reserva de comensales. Para reservar llamad al móvil 654113551,  Montse Guardia.

A las 20 horas iniciaremos pase de documental


"EL TRANSHUMANISMO"
¿MEJORARÁ LA NATURALEZA HUMANA?

¿LA NEUROÉTICA ENTRARÁ EN CONFLICTO?


SI EL TRANSHUMANISMO PROPUGNA MEJORAR LA NATURALEZA HUMANA, 
¿QUE SIGNIFICA MEJORAR?

¿DÓNDE QUEDA LA IDENTIDAD DEL INDIVIDUO?

LOS PROCEDIMIENTOS QUE BORREN LA MEMORIA DE RECUERDOS  DESAGRADABLES 
¿PODRÍAN IMPEDIR LA FORMACIÓN DE UNA PERSONALIDAD FUERTE Y COHERENTE?.



LA MODIFICACIÓN TECNOLÓGICA EN EL CUERPO HUMANO 
¿PUEDE AFECTAR NEGATIVAMENTE EN LA IDENTIDAD DEL SUJETO?


SI LA MEJORA DEL SER HUMANO SE LIMITA SOLO EN SUS CONEXIONES NEURONALES 
¿ESTAMOS ANTE UN REDUCCIONISMO NEUROBIOLOGICISTA?

¿QUIÉNES ESTABLECERÁN QUE ESTÁNDARES DE CALIDAD HA DE TENER LA VIDA HUMANA?


¿EL TRANSHUMANISMO PUEDE REDUCIR NUESTRA DIGNIDAD COMO CUALIDAD?


¿SOMOS MENOS DIGNOS POR TENER MÁS COMPASIÓN?


SI EL TRANSHUMANISMO OBVIA LA IMPERFECCIÓN DEL SER HUMANO QUE PIENSE, QUE GANE, O QUE SE EQUIVOQUE,  
¿DÓNDE QUEDA EL QUE SEA HUMANO?



¿LA NEUROÉTICA VA TENER QUE REINVENTARSE PARA PODER ACEPTAR LOS POSTULADOS DEL TRANSHUMANISMO?


 Se ruega puntualidad



La normatividad de una naturaleza abierta

¿Necesita el Posthumanismo la ética?

El posthumanismo de nuestra época suele adoptar dos formas. Una de ellas se encuentra emparentada con el pensamiento posmoderno y con su crítica de los ideales ilustrados, mientras que la otra, que se suele denominar transhumanismo, se declara heredera del optimismo en el progreso tecnológico de la modernidad. Ambas aparecen como dos nuevas formas de la pugna entre una versión individualista del liberalismo y sus críticos.

En cuanto propuestas éticas, cabe achacarles la vaguedad de los objetivos que proponen, pues su propuesta moral parece reducirse a propugnar, cada uno a su modo, la emancipación y eliminar las barreras que pueden dificultar el incremento del poder para los seres humanos. Pero este defecto no es independiente de su rechazo de la noción de naturaleza.

Frente a ellos, la ética clásica no se centra tanto en el poder o en la emancipación como en la naturaleza del verdadero crecimiento humano, y solo desde ahí se preocupa por los medios para alcanzarlo.
PROF. JOSÉ IGNACIO MURILLO
Universidad de Navarra


Para efectos prácticos, la implementación del transhumanismo se apoyaría en cuatro áreas convergentes: nanotecnología, biotecnología, tecnologías de la información y ciencias del conocimiento.

Desde el punto de vista neurobiológico, el transhumanismo busca la mejora en las capacidades sensitivas, el aumento de la memoria, la aceleración de los procesos de razonamiento y la disminución del número de horas de sueño. Para ello, busca mecanismos tecnológicos, sean farmacológicos o del campo de las ingenierías, que busquen en última instancia la elaboración de cerebros artificiales con capacidad de inteligencia natural. Son precisamente estas “mejoras”, sus peligros y sus implicancias neuroéticas, las que pasaremos a discutir en el presente trabajo.

Conceptos generales de neuroética

El término “Neuroética” fue acuñado en 1973 por la Dra. A. Pontius de la Universidad de Harvard, en el artículo titulado “Neuroética del caminar en el recién nacido”. Sin embargo, su actual significado es acreditado al escritor William Safire, quien la definió como el estudio de lo que es correcto y errado, de lo que es bueno o malo sobre el tratamiento, el perfeccionamiento, la invasión no deseada y la preocupante manipulación del cerebro humano. Dicho de otro modo, la Neuroética podría definirse como el estudio de los aspectos éticos, legales y sociales que surgen cuando descubrimientos científicos sobre el cerebro son llevados hacia la práctica médica, las interpretaciones legales y la política social y de salud.

Una definición más amplia la engloba Häyry: la neuroética es un campo donde las estrictas interpretaciones de la ciencia que es estudiada pueden entrar en conflicto con los supuestos metafísicos de los métodos por los cuales el supuesto fue hecho. De una forma más simple, se podría decir que la neuroética fue establecida para hacer frente al rápido desarrollo dentro de la neurociencia cognitiva y la neuropsiquiatría y a los hallazgos relacionados específicamente con las ciencias de la mente, incluyendo el sistema nervioso central y los mecanismos cerebrales subyacentes del comportamiento humano.

Según lo indica la filósofa Adina Roskies, se puede hablar de dos divisiones en la neuroética: 1) la ética de la neurociencia o ética de la práctica, que involucra las cuestiones éticas y consideraciones que deben ser evaluadas en el curso del diseño de los estudios neurocientíficos y que incluye diseño óptimo, guías de la práctica investigativa, privacidad, consentimiento informado etc.; y 2) las implicaciones éticas de la neurociencia, que involucra la evaluación del impacto social y ético que los resultados de esos estudios puedan acarrear. Martha Farah, por su parte, considera que la neuroética, al abarcar las múltiples formas en los que los desarrollos en neurociencia básica y clínica intersectan con asuntos éticos y sociales, también podría dividirse en dos categorías: “lo que sabemos” y “lo que podemos hacer”. En la primera categoría estarían los problemas éticos generados a partir del creciente conocimiento de las bases del comportamiento, la personalidad, la consciencia, entre otros. En la segunda, estarían aquellos problemas relacionados con los avances en la neuroimagen funcional, implantes cerebrales, interfaces hombre máquina y la psicofarmacología.

Mejoras” neurobiológicas transhumanistas

Entre las mejoras o enhancements por las que aboga el transhumanismo, se encuentran la del mejoramiento cognitivo. Éste puede ser definido como la amplificación o extensión de capacidades básicas de la mente a través de la mejora o aumento de los sistemas de procesamiento de información internos y externos. Su objetivo final sería la búsqueda de la superinteligencia o ultrainteligencia entendida como la capacidad radical de superar los mejores cerebros humanos prácticamente en cada campo, incluyendo la creatividad científica, la sabiduría en general y las habilidades sociales. 

La visión transhumanista es tan optimista de esto último que refiere: el crear una superinteligencia puede ser la última intervención que los humanos alguna vez necesitaremos de hacer ya que las superinteligencias podrían por sí mismas encargarse de futuros desarrollos científicos y tecnológicos. Aunque aceptan que es un objetivo incierto y a largo plazo, afirman que podría ser logrado a través de subsecuentes mejoras o de aumentos graduales como lo son: drogas para el mejoramiento cognitivo o “nootropics”, técnicas cognitivas, herramientas instrumentales como ordenadores implantables, sistemas de filtración de la información etc.; interfaces cerebro-computadora, implantes cerebrales etc.

A nuestro modo de ver, dichas líneas se podrían agrupar de la siguiente forma: mejoramiento cerebral electrónico y mejoramiento cerebral farmacológico.
Problemas de carácter Estas drogas pueden minar el sentido de “identidad del individuo”. Esto último lo discutiremos más adelante. Como se puede deducir de lo anterior, el uso de sistemas para la “mejora” de funciones cerebrales es un tema altamente controversial. Simplemente, si partimos del concepto de mejorar cabría preguntarse lo siguiente: “si los adultos sanos entran en un amplio espectro de normalidad, ¿qué significa mejorar?”.


El problema radica en que las ideas transhumanistas se acercan a la patologización de la capacidad cerebral normal, lo cual acarrea riesgo de estigma y discriminación. Hay personas que ven sus propias cualidades como el de ser olvidadizos, serios, animados etc. como una parte de su propia identidad. Estas personas podrían ser víctimas de coerción o discriminación al sentirse forzados a alterar su personalidad. La gente que rechazase un mejoramiento cognitivo podría ser tomada como culpable de ir contra las normas aceptadas por la comunidad, con el riesgo último de mitigar la diversidad de una población. Los procedimientos y drogas que borren de la memoria recuerdos desagradables podrían impedir la formación de una personalidad fuerte y coherente.

Además, sin tener conciencia de lo que vivimos, hicimos o sufrimos, no cabría lugar para la justicia o incluso para el perdón. Todo lo que causa sufrimiento sería simplemente olvidado. Como formuló Echarte en lo que llama falacia de la normalidad, la realidad no importaría tanto al hombre como las ficciones en las que desearía vivir. El intento de suprimir las emociones y recuerdos que el transhumanista considera como negativos no hace más que representar la sustitución del modo natural en el que el ser humano se relaciona con su medio por un modo sentimental, suponiendo un cambio radical hacia formas no humanas de manifestación del ser. Así, en el caso de drogas para hacerse “más feliz o no sufrir”, el principal criterio moral, es decir, los juicios sobre lo bueno o malo de una cosa dependerían sólo de los sentimientos que evoquen en él. Si evoca tristeza es malo, y si evoca lo contrario, es bueno.

En el caso de las drogas que aumenten la atención y disminuyan la necesidad de sueño, podrían conducir a una sociedad con exceso de trabajo, 24 horas al día/7 días a la semana, donde la gente podría llegar a ser explotada en detrimento propio y del bienestar de su familia. Además, las personas podrían ser víctimas de explotación comercial al verse forzadas a comprarlas. En contraparte, los médicos podrían enfrentar mayores presiones para prescribir estas “mejoras” a la población. Dicha presión podría estar aumentada por las compañías farmacéuticas, quienes saldrían beneficiadas de la ampliación del espectro de uso e indicaciones de sus productos ya aprobados.

Otro aspecto a tomar en cuenta es que el “mejoramiento” cognitivo puede ser considerado “trampa”, en referencia a una injusta ventaja sobre los otros, en particular en circunstancias de competencia o toma de exámenes (tener en cuenta que el transhumanismo justifica, por ejemplo, el doping en los deportistas); acarreando que virtudes como la motivación y el trabajo duro se conviertan en anticuadas, al ser fruto del esfuerzo irracional por considerar estos valores como fines en sí mismos y no como medios para llegar a un fin. Todo ello puede minar nuestra capacidad de confrontar con responsabilidad y dignidad las imperfecciones y límites de nuestras vidas y las de los otros.


Problemas de antropología filosófica y ética en la teoría transhumanista

Al margen de los problemas médicos, sociales y económicos arriba presentados, creemos que el núcleo principal del problema se centra en una inadecuada visión del concepto de persona humana. Dicho de otra forma, antes de toda discusión sobre la dimensión ética de las “mejoras”, habría que preguntarse si es ética la manipulación de la persona en sí.

La concepción transhumanista muestra una visión maleable de la identidad personal, tomando al cuerpo humano y al hombre como meramente instrumental. Éstos no asumen que la naturaleza humana pueda dirigirse a un fin. Para los transhumanistas, el hombre es en sí mismo tecnología encarnada y, como tal, no tiene sentido afirmar que la modificación tecnológica de su cuerpo afecte negativamente su identidad.


De lo anterior se deduce que el transhumanismo utiliza un concepto reduccionista de naturaleza humana donde ésta queda reducida a pura materia (materialista) y el ser humano se limita a sus conexiones neuronales (reduccionismo neurobiologicista). El hombre queda como aquello que puede ser percibido y moldeado, sin finalidad intrínseca y sin posibilidad de trascendencia a lo inmaterial. Esta ausencia de finalidad intrínseca, imposibilita, a su vez, una ética donde el ser humano sea el fin último.

Muy por el contrario, para el transhumanismo el fin último es la simple volición del sujeto. Al buscar comprender y controlar el funcionamiento del cerebro, los transhumanistas buscan controlar al ser humano. Es decir, al conocer cómo funciona el cerebro, se conocería cómo funciona el hombre entero: “el hombre es su cerebro”. Este reduccionismo olvida, sin embargo, que el cerebro es infinitamente más complejo que simples conexiones neuronales ya que tiene capacidad de razonamiento lógico e ilógico, esperado e inesperado, caótico u ordenado, creativo o no.

Las decisiones que el hombre toma y ejecuta no sólo se fundamentan en la razón ni la objetividad sino en su realidad personal, su contexto, su cultura, su idiosincrasia etc.
Todo eso que define su identidad personal y su naturaleza humana. En otras palabras, la atribución del fenómeno mental es responsabilidad del background de razones, creencias e intenciones del individuo. No es posible reducir una descripción psíquica que surge y tiene sentido en el contexto mental a teorías reduccionistas sobre interacciones neuronales o a imágenes en un escáner; no quedando claro que mente y cerebro sean lo mismo. Con respecto al concepto de persona, los transhumanistas consideran como tal a aquellos seres que tienen la capacidad de razonar. Esto justificaría, por ejemplo, la exclusión de dicho concepto (y por ende, la posibilidad de manipulación) de seres incapaces de hacerlo como son embriones, fetos, niños, dementes etc.


Con esto se puede apreciar que la postura moral transhumanista no impone ninguna limitación de acción. Este concepto de persona otorgaría además personalidad a máquinas avanzadas, extraterrestres o, como llegan a afirmarlo, a simios superiores.

Esta forma de reduccionismo racionalista (persona = razón), olvida que el individuo no es persona porque se manifieste su capacidad racional, sino que ésta última es posible de manifestarse gracias a que el individuo es persona en sí. Como consecuencia de su concepto racionalista de persona se deriva un concepto parecido de dignidad: una cualidad, una especie de excelencia que admite grados y se aplica a entidades tanto dentro como fuera del reino humano. Para Bostrom, por ejemplo, la dignidad sería una cualidad en las funciones humanas como una virtud o un ideal que puede ser cultivado, fomentado, admirado o promovido, sin darse cuenta que ésta queda reducida a un mero control de calidad. Pero cabe preguntarse entonces, ¿quién establecería entonces ese parámetro de calidad? O dicho de otro modo, ¿quiénes establecerán qué estándares de calidad ha de tener la vida humana?

Si se elige a algunos pocos para esta tarea en base a criterios liberales y utilitarios, se cae indefectiblemente en un nepotismo tecnocrático, eugenesia y problemas de justicia social. Además, Bostrom entra en afirmaciones que contradicen los valores morales tradicionales: otras mejoras pueden reducir nuestra Dignidad como Cualidad. Por ejemplo, una capacidad de empatía o compasión grandemente aumentada (…), puede reducir nuestra compostura y nuestra serenidad, llevando a la reducción de la Dignidad como cualidad.

Ante lo anterior cabe preguntarnos, ¿somos menos dignos por tener más compasión? Bostrom responde estableciendo que la dignidad es también una virtud, pero que no es la única. Por lo tanto, alguna pérdida de Dignidad como cualidad puede verse compensada con la ganancia de otras virtudes 38. Insistiendo que la dignidad en el sentido moderno consiste en lo que somos y en lo que tenemos el potencial de ser, no en nuestro pedigrí o nuestro origen causal.

Este concepto de dignidad le lleva a hablar de vidas más dignas y por tanto más valiosas que otras: (…) podemos favorecer a la futura generación siendo posthumanos en lugar de humanos, si los posthumanos llevarían vidas más valiosas que la que los humanos llevarían. Al contrario de lo que ellos propugnan, creemos que la dignidad de la persona no reside en una mera valoración interna o externa. La dignidad de la persona es en realidad un asunto de dignidad innata. Es una intuición fundamental, un valor intrínseco, que traspasa las barreras sociales y culturales y que existe por el peculiar rango ontológico de la persona humana, superior a cualquier otra realidad personal o valoración (por ejemplo, el razonar o no).




A pesar de que los transhumanistas claman por la defensa de los derechos humanos, para efectos prácticos, podemos ver que el concepto transhumanista de dignidad contradice tres principios fundamentales de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: 1) la dignidad humana es universal, algo que todos los individuos poseen sólo por el hecho de ser humanos; 2) la dignidad humana es inherente dentro de la naturaleza humana y no es dependiente de sus logros o de sus “excelencias” particulares; y 3) la dignidad humana se aplica de forma igualitaria a todas las personas, no admitiendo diferentes grados de ella.

Nuevamente, si la idea de dignidad se equipara a la de autonomía o la de calidad como defienden los transhumanistas, se podrían justificar toda práctica instrumental en el ser humano. El transhumanismo olvida, sin embargo, que la imperfección del ser humano y su relación insatisfecha con la realidad permite que tenga aspiraciones, que progrese, que piense, que gane o que se equivoque… pero le permite, sobretodo, que viva y trascienda; es decir, que sea humano.



DOCUFORUM

https://www.youtube.com/watch?v=Z0sPbdfwgLc




Se proyectará otro vídeo, éste no es el que veremos en la tertulia

Tras visualizar el documental se abrirá el debate, planteándose todas las opiniones o interrogantes que surjan sobre el tema en cuestión.


Cómo llegar a:


CAFÉ DE L' ÒPERA:
LA RAMBLA, 74  (a pocas calles de Plaza de Catalunya)






Sito en la  céntrica calle La Rambla, nº 74, frente al gran Teatre del Liceu a muy pocas calles de Plaza Catalunya. Es un local confortable,  emblemático con glamur y solera, donde podremos tertuliar con tranquilidad, realizar una conferencia, y disfrutar de quien lo desee de una informal cena, en pleno corazón de la ciudad. Tenéis la parada de metro "Liceu" L3  línea verde, e infinidad de lineas de autobuses, y en plaza Catalunya los nocturnos y todas las lineas que van a "cercanías"



Mejor ubicación imposible!!.


¡!Os esperamos!!


Móvil para confirmar asistencia o para cualquier consulta: 654113551

Montse Guardia.




GRUP PSICOGNOSIS SINGLES –GPS

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